juan rulfo

Todos tenemos dos tipos de experiencias con las lecturas obligatorias que tuvimos que hacer en el colegio y en el instituto. Todos recordamos aquel libro que odiamos a muerte y que nos costó leer muchísimo, haciendo que el autor en cuestión se convierta en nombre maldito y por siempre vetado en nuestra lista de lecturas. Y todos tenemos también el recuerdo de ese libro que leímos porque algún profesor nos obligó y amamos rápidamente. De hecho, a veces hasta tenemos temor a volver a leerlo, porque nos da miedo que no nos gusta tanto como le gustó a nuestro yo adolescente. En mi caso, ese libro que terminé de leer y sentí que debería haberle dado las gracias a la profesora de lengua que me hizo leerlo (no lo hice, así de desagradecidos somos) fue Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

Pedro Páramo me pareció una novela maravillosa, genial, una obra maestra y de lo mejor que había leído en mis años de estudiante. Entraba rápidamente en el top de lecturas. Pero igual que hay dos tipos de lectura, hay dos tipos de profesores de literatura. Los que solo te cuentan datos literarios y ligados a corrientes, estilos, etc y lo que te cuentan también detalles de la vida de los autores, curiosidades literarias y cotilleos literarios. Por supuesto, yo prefería a los segundos, aunque mi lectura de Pedro Páramo no estuvo acompañada por ello. Entonces aprendí que Juan Rulfo había publicado poco, pero que aun así era uno de los nombres clave de la literatura en español del siglo XX.

RulfoY por alguna razón no aprendí mucho más sobre la intrahistoria del autor hasta ahora, que ha caído en mis manos Rulfo. Una vida gráfica, de Óscar Pantoja y Felipe Camargo, una biografía gráfica (un cómic-biografía) que acaba de publicar Rey Naranjo. La historia se nos cuenta en una escala de grises que, tras leerla, parece muy apropiada para lo que narra. Pantoja y Camargo tampoco hacen una narración puramente cronológica de los hechos, sino que van y vienen entre ellos a medida que van estableciendo relaciones (lo que funciona igualmente muy bien).

Gracias a ello descubrimos a Rulfo, cómo se convirtió en escritor y cómo dejó de serlo cuando se quedó sin nada que contar. En uno de los capítulos, nos encontramos a Rulfo en el momento cumbre de su gloria literaria tras la publicación de Pedro Páramo (gloria literaria entre unos, claro, porque otros creían que aquello que había publicado era una absoluta tontería). Un editor que va a lanzar una revista literaria quiere abrir con uno de sus relatos, pero por más que el escritor se esfuerza no consigue encontrar nada. Es incapaz de escribir una letra más (en la revista apareció algo que había escrito tiempo atrás).

rulfo biografa

La vida de Juan Rulfo no fue fácil. Su padre murió asesinado durante las guerras cristeras (y el cómic dedica varias páginas a explicarlas, lo cual resulta muy útil) y su madre, una mujer que no parecía muy feliz, acabó falleciendo no pocos años después. Rulfo y su hermano acabaron en un orfanato, donde el futuro escritor era un niño callado que se mantenía ajeno a los demás niños. Rulfo intentaría luego ser sacerdote y militar, ambas profesiones sin éxito, y acabaría siendo comercial de neumáticos. Era lo que era cuando tuvo la idea para Pedro Páramo y cuando empezó a escribirla en cuadernos escolares.

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