calvin no sabe volarLeer es enamorarse una y otra vez. Pero esa vez primera, ese primer encuentro con el libro que recordaremos como el primer amor, provoca en nosotros el deseo de repetir una y otra vez la emoción de abrir y leer las primeras páginas y luego las siguientes, de muchos libros. Esa primera vez que en el álbum vemos en Calvin, reflejada en una simbólica y bella imagen en la que el pájaro se da de bruces literalmente contra el libro, nos define como lectores. A partir de ahí, ya no dejaremos de serlo.

Calvin, el estornino protagonista de ‘Calvin no sabe volar’ no es como el resto. Sus hermanos y primos se entretienen con aquello que la naturaleza a su alrededor les ofrece. Sin embargo, los bichos, el agua o la suciedad, no parecen estar entre los intereses del pequeño pájaro. Mientras sus parientes se dedican a tareas tan prosaicas como la caza de insectos de lo más variado, Calvin pasa sus horas leyendo y leyendo.

Calvin lee sobre todo y sobre todos, su curiosidad va más allá de lo que un simple estornino necesita saber para vivir. Sin embargo, tanto tiempo invertido en leer, provoca que Calvin se pierda una muy valiosa lección para todo pájaro que se precie: aprender a volar. Pero es en otros vuelos en donde ocupa su tiempo Calvin. Feliz en la biblioteca, tal y como sus semejantes hacen con las alas, Calvin vuela con la imaginación.

Nuestro pequeño héroe nos demuestra cómo el ansia de saber que está implícita en cualquier lector inquieto nos puede ayudar en más de una ocasión. Pero la vida, por supuesto, es mucho más que el placer de dejar pasar las horas con la cabeza metida entre los libros y Calvin también quiere ser parte de la bandada. El conocimiento libresco no es suficiente para vivir día tras día, así que lograr el equilibrio entre lo que nos ofrecen los libros y la vida real parece la mejor opción.

El ilustrador Keith Bendis ha publicado su obra en los diarios y revistas más destacados de Estados Unidos. ‘Calvin no sabe volar’ es su primer libro para niños, cargado de colorido, expresividad y dinamismo. Ilustraciones repletas de detalles sobre un fondo blanco en el que la tipografía juega también con el movimiento y el empleo de las letras capitulares y los colores.

Jennifer Berne además de contar con una larga trayectoria como escritora y guionista, también ha trabajado en el mundo de la publicidad. ‘Calvin no sabe volar’ ha recibido diversos premios desde su publicación en 2010 y ha sido traducido a varios idiomas.

La editorial Takatuka nos ofrece la posibilidad de disfrutar de este tierno y divertido cuento para lectores con ganas de volar.

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