El canto del cuco Rowling‘El canto del cuco’ es ese libro que apareció bajo el nombre de Robert Galbraith, para meses más tarde descubrirse que era obra de J.K.Rowling, la misma autora de Harry Potter. Eso, por supuesto, cambió por completo el curso de las ventas del libros, que había comenzado con buenas críticas pero pocas ventas,  y pasó directamente al número 1 cuando se supo la autoría.

Espasa lo publica el 14 de noviembre en España, pero no hemos querido esperar tanto para leerlo. ¿Se merece convertirse en un best-seller? Pues básicamente sí. Se trata de un libro bien escrito, bien desarrollado, y que sin duda, gustará a los fans de la literatura negra (a los que no estén aburridos de ella).

‘El canto del cuco’ reproduce un esquema típico de los libros de detectives (o de la revisitación de los libros de detectives). Un detective competente pero perdedor (Cormoran Strike es ex-militar, le falta una pierna, lo ha dejado con su novia, no tiene casa y duerme en el despacho, y tiene más deudas que otra cosa. Por no hablar de que es hijo ilegítimo de una estrella del rock), una ayudante ingenua pero muy eficaz (y que a veces parece anclada en los años 50, es difícil cogerle cariño a una chica que parece que la mayor ilusión de su vida es que le hayan pedido matrimonio -y más por el hecho en sí que por el chico, que resulta sobreprotector y un puntito controlador-), y un caso que no es lo que parece (fue cerrado como suicidio pero alguien sospecha que se trata de un crimen).

Y es que ‘El canto del cuco’ comienza con la muerte de Lula Dandry, una supermodelo que parece haberse tirado por la ventana de su casa. Su hermano sospecha que en realidad se trata de un asesinato y contrata los servicios de Strike, quien pasará de no tomarle en serio a encontrar muchas evidencias de que efectivamente, no fue un suicidio. Por el camino, Galbraith/Rowling nos presenta todo tipo de personajes del famoseo y una no velada crítica a paparazzis y periodistas.

Uno de los mayores aciertos de la novela es que camina con paso lento pero seguro. Te engancha desde el primer capítulo, a pesar de que las pistas se van sucediendo sin demasiada aceleración, y no hay giros sorprendentes cada dos por tres. Simplemente va recreando las últimas horas de Lula, de manera que todos los que la rodean te pueden parecer sospechosos en un momento u otro. También recala en la vida personal de los protagonistas con mayor o menor acierto, pero lo mejor es la reconstrucción de la protagonista en la sombra, Lula, ya muerta, a través de las conversaciones con quienes la rodearon, y que van mostrando una atmósfera opresiva y llena de estupidez de la que a uno no le extrañaría que alguien quisiese liberarse saltando por la ventana.

El único giro de guión llega en la conclusión del libro lo que, para mí, es un error. Entiendo que un final sorprendente es lo más codiciado del mundo, pero no cuando para llegar a él hay que saltarse la coherencia. Y es que un libro bien encadenado, para mí, debe dejarnos ver quién es el malo a medida que aparecen las pruebas incriminatorias. Pase que se te diga que el detective ya sabe quién es el culpable cuando tú aún no te has dado cuenta, pero lo que no puede ser es que tú vayas con el narrador omnisciente todo el rato y de repente te haya mentido. 

Pero bueno, al final la conclusión son 10 páginas y lo importante es lo bien que lo has pasado para llegar hasta allí, desconfiando de todos y cada uno de los personajes, como en cualquier novela clásica de Agatha Christie.

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