elizabeth-taylorYa no recuerdo muy bien cuándo leí por primera vez sobre Elizabeth Taylor. Sé que era en algún medio anglosajón y sé que comentaban que la autora es una de las escritoras más injustamente olvidadas del siglo XX en las letras inglesas. También comentaban que su nombre no ha jugado a su favor. Si se busca a la escritora en Google o en cualquier tienda online, acabas sepultado bajo un montón de resultados relacionados con Elizabeth Taylor, actriz. Ni una ni otra están, por supuesto, relacionadas. Taylor se fue directamente a mi lista de deseos en la librería online de turno, en alguna edición de esas tan bonitas de Penguin, y por desgracia quedó sepultada en medio de las muchas cosas que guardo para comprar en algún momento. Hasta ahora:  Gatopardo Ediciones, una pequeña editorial (con un catálogo muy atractivo), acaba de publicar en castellano una de las novelas de Elizabeth Taylor, Una vista del puerto, y Taylor acaba de salir de debajo de la pila de libros que guardé en algún momento para comprar en el futuro.

Taylor nació en 1912 en una familia de clase media y fue institutriz, tutora y bibliotecaria antes de casarse con John Taylor, el dueño de una empresa de dulces. Con su marido se mudó a una pequeña localidad en la campiña inglesa, donde vivió prácticamente el resto de su vida y donde escribió sus novelas. Una de ellas, Angel, fue adaptada al cine no hace mucho (aunque podéis buscar como yo he hecho la película por Netflix, Filmin et alius, que no la encontraréis…) y algunas están reeditadas en inglés en Penguin (y empiezan a ser traducidas en castellano).

Una-vista-cubierta-con-lomoY Taylor es una de esas escritoras inglesas. Sí, no es plato de gusto para todo el mundo pero quienes aman este tipo de libros (los amamos, debería decir) encontrarán en Taylor una autora más a la que incorporar rápidamente a sus bibliotecas y de las que devorar libro tras libro (sí, imaginad cómo ha crecido mi wishlist). Una vista del puerto es una novela coral, en la que el punto de vista cambia rápidamente y tras pocas páginas. El narrador omnisciente sigue a varios personajes y varios focos de acción.

Está la casa del doctor Cazabon, con su esposa Beth, escritora, que parece vivir más en sus novelas que en el mundo real. Está su vecina Tory, una divorciada con un hijo en el internado que no parece hacer buenas migas con el doctor y que es la mejor amiga de Beth. Está la hija de Beth y el doctor, Prudence, que todos creen rara pero que no lo es. Está la señora Bradley, encamada por una enfermedad y muy aburrida, y sus dos hijas. Está el señor Hemingway, el marino retirado que ha llegado al pueblo fuera de temporada para pintar porque siempre soñó con hacerlo y que no lo está haciendo. Y está Lily, viuda de guerra que se siente sola y desesperada. Todos estos personajes acabarán ligados entre sí de una manera magistral.

La escritora publicó Una vista del puerto en 1947 y la novela se ambienta en los años posteriores a la II Guerra Mundial. El puerto es una de esas localidades costeras somnolientas y decadentes, por las que han pasado los años y no lo han hecho muy bien (un poco como el pueblo de La librería, de Penelope Fitzgerald). Taylor no cuenta una gran historia y por grande me refiero a que aquí no estamos ante grandes cuestiones épicas. Los problemas de los personajes son miserables, pequeños y deprimentes, pero eso es lo que hace que el libro sea tan fascinante (y es lo que la mete directamente en la lista de esas escritoras británicas) y sobre todo porque en realidad sobre todas esas pequeñas miserias de la vida cotidiana se construye una gran historia.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...