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Escribir biografías literarias tiene que ser un trabajo difícil. Leerlas demuestra que hay muchas maneras de hacerlo (cada uno tenemos nuestras favoritas) y que hacerlo (bien) puede hacer que el libro sea tan interesante como la propia vida del autor del que habla. Hay biografías que se leen como novelas, lo que debería ser ya casi una frase hecha, pero lo cierto es que resulta inevitable hacerlo en ocasiones, ya sea porque la vida del autor tiene los mimbres de una historia novelesca o porque la narración está casi dentro de lo literario. La vida breve de Katherine Mansfield, que acaba de publicar Gatopardo y que tiene detrás al crítico literario Pietro Citati, entra dentro de ese último grupo. Es como si Citati hubiese escrito una novela (la narración tiene mucho de literaria) y su protagonista es la joven Katherine, una escritora que se enfrenta a los últimos años de su vida.

La biografía no es una biografía detallada. Ni siquiera abarca toda la vida de Mansfield. De hecho, empezamos casi más allá de in media res, cuando Europa está en ese momento de cambio que son los años 10. Citati no nos dice nunca porque no ha empezado por el principio, pero se puede intuir. Los años finales de la vida de Mansfield, los que narra, no solo son el capítulo final y definitivo de su biografía sino que también son los años interesantes desde el punto literario. Es cuando Mansfield escribía y en la biografía la vemos escribiendo y la conocemos gracias a sus escritos (el diario es un artefacto más para presentarnos a la autora), unos escritos, por otra parte, que podríamos no haber conocido nunca ya que, como cuenta Citati al final de la narración, Mansfield pidió a su marido que los destrozara (y no lo hizo).

la-vida-breve-de-katherine-mansfieldDe la mano de la biografía acompañamos a Mansfield por los últimos lugares en los que vivió, esas estancias entre Francia e Italia con las que llenó sus últimos años de vida (incluso durante la I Guerra Mundial, cuando Francia era escenario de la batalla y cuando llegó a quedarse atrapada en París, en medio de los bombardeos alemanes). La escritora, con el que se convierte en un momento del libro en su marido, John Middleton Murray, y con Ida Baker, la mujer que estaba profundamente enamorada de ella (como intuimos en la biografía) y a la que Mansfield ‘premiaba’ de vez en cuando con un beso (la biografía) o de quien fue pareja (lo que nos dice la Wikipedia y los cotilleos literarios que ahora circulan por la red), recorre Europa buscando, primero un lugar en el que sentirse mejor consigo misma y luego un lugar en el que sentirse mejor físicamente, ya que la tuberculosis empezaba ya a hacer estragos.

Citati narra todos estos años como si fuese un observador, un narrador omnisciente de novela. El resultado no es quizás una biografía al uso ni una biografía académica, pero sí una historia que, nos repetimos, funciona como una novela.

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