María Dueñas

Leí El tiempo entre costuras cuando todo el mundo empezaba a hablar del libro y cuando aún María Dueñas no era completamente el fenómeno mediático-literario en el que se había convertido. Lo leí justo cuando empezaba el runrún sobre el tema (mi indicador fue que el libro empezaba a ser cada vez más popular en el metro: ver lo que leen los demás es una especie de versión social del boca a oreja). Salvo el final (¡un libro así no necesita un final abierto!), la novela me gustó bastante. Me pareció un best seller muy digno (y original: ¿a quién se le había ocurrido antes escribir sobre el África colonial española?) y que la autora tenía ese potencial para convertirse en una superventas del que todo el mundo empezaba a hablar.

Leí Misión Olvido pocos días después de que saliese al mercado, aprovechando un viaje en tren y las horas que tenía por delante. ¿Conseguiría Dueñas demostrar que no era un one-hit wonder y que tenía potencial para más y más novelas? Cuando acabé de leer lo primero que pensé fue que menos mal que lo había comprado en formato electrónico y que no me había gastado más de 20 y algo euros en ese libro (aunque creo recordar que había sido uno de esos ebooks caros).

Y no iba a leer La Templanza, la verdad, a pesar de que el libro  me asaltaba en todas las esquinas y me lo encontraba en todas partes. Luego leí las primeras páginas, vi que Dueñas apostaba otra vez por algo muy original (un siglo XIX que existió pero que no suele ser el que aparece en las novelas) y decidí que, ¡venga!, debía darle una nueva oportunidad. ¿Había sido Misión Olvido un pinchazo que cualquiera puede tener?

Lo fue. La Templanza es una María Dueñas más en la línea de su primera novela, pero sin todos los fallos habituales que los escritores tienen en sus primeras novelas. Y La Templanza, a pesar de que esa es la línea en la que parece que se está distribuyendo el libro (no hay más que ver la portada), no es una historia de amor, lo que debería hacer que Dueñas llegase a un público mucho más amplio del que habitualmente lee este tipo de best sellers. La Templanza es una novela histórica, una bastante original y, sobre todo, es una historia de reinvenciones y de un hombre hecho a si mismo en el tiempo de descuento. Es, si quisiésemos explicarlo en el lenguaje de los artículos de autoayuda, un libro que demuestra que uno puede triunfar o encontrar el sentido de la vida incluso cuando ya nadie espera que sea posible.

La templanza¿Cuál es el argumento de La Templanza? Mauro Larrea, un emigrante español que había llegado a México con una mano delante y otra detrás (como tantos emigrantes españoles) y consiguió labrar una poderosa fortuna en el mundo de la minería, acaba de perderlo todo por culpa de la guerra en Estados Unidos. Había apostado todo a una máquina que le ayudaría a recuperar una vieja mina, pero la guerra ha atrapado sus máquinas y su inversión se ha esfumado en un revés de muy mala suerte. Así a Larrea no le queda más remedio que rehacer su fortuna, aunque eso le lleve primero a pedir prestado a un duro prestamista que hará que sobre todo lo que haga penda una fecha. Tiene cuatro meses para empezar a conseguir dinero.

Y ahí empieza la aventura de Larrea, una aventura que empieza en México, donde necesita encontrar su primer nuevo golpe de fortuna, y le lleva a La Habana, entonces aún una ciudad española, para terminar en el Jerez del vino (una gran incorporación al panorama de las novelas populares en castellano: esperemos que más autores sepan verle el jugo a esas familias que levantaron imperios vinateros) gracias a un maravilloso (y ¡tan decimonónico!). Es en Jerez donde conoce a Sol Montalvo, la última de una gran estirpe de vinateros que es la mujer que vemos en la portada y la que aparece en el texto de la solapa (ya sabéis que el amor vende). Pero la verdad es que la primera aparición de Sol (indirecta, mediante una tarjeta) no llega hasta la página 295.

Ese es el gran acierto de este libro. La Templanza no es la historia típica que vemos en los best sellers históricos. De hecho, es una historia que se cuenta en cierto modo a la inversa. Empezamos en el final de esa historia de superación, cuando todos los esfuerzos se quedan en nada por un golpe de mala suerte, y vemos como el protagonista no tiene más remedio que reinventarse. Pero esa no es la única vuelta que da la historia. Lo general en las novelas históricas de historias de éxito decimonónicas es que el éxito se vaya a buscar a América. Mauro Larrea hace el viaje a la inversa.

Además, y esto es algo que se debe agradecer a la autora, el libro se ve ‘real’, es decir, mientras lees  sientes que su autora ha hecho los deberes y que ha investigado el mundo en el que ha ubicado su novela (algo que, sorprendentemente, no siempre sucede en los autores de histórica y, quienes leemos con gusto ese género, a veces nos horrorizamos ante los anacronismos). Dueñas explicaba en un encuentro digital con los lectores de la plataforma Nubico que, antes de empezar a escribir, consulta “mapas, artículos académicos, material gráfico, prensa de la época, libros de viajes y de memorias…” para situarse en el momento histórico sobre el que escribe.

La novela está, o al menos eso es lo que dicen los números, siendo un éxito. Salió con una primera edición de 500.000 ejemplares en marzo (una de esas que hacen que sea casi imposible no tropezar con el libro) y ya enfila su tercera edición en España. Fue una de las más demandadas en el pasado Día del Libro y no hace falta tener una bola de cristal para predecir que se venderá mucho en la Feria del Libro de Madrid que está a punto de empezar. Los derechos, según datos de la editorial, ya han sido vendidos a Estados Unidos, Francia, Italia, Holanda, Polonia, Bulgaria, Lituania y Rumanía.

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