los restos del díaCuando digo que ‘Los restos del día es el mejor retrato de la contención emocional, en realidad estoy siendo muy generosa. Más que de la contención, que podría tener algún tinte positivo, es un retrato de la auto-represión, de la incapacidad emocional. Pero es además un retrato sutil, natural, delicado, elaborado con sumo cuidado, como un relojero que debe vigilar bien el pulso para no perder, para no rayar, alguna pequeña pieza.

Porque no es nada fácil elaborar una novela como esta en primera persona, en la que todos los lectores saben más sobre los sentimientos del personaje que el propio interesado. Pero es que cuando te habituas a la renuncia, ya no eres siquiera capaz de detectarla. Pero no por ello dejas de sufrir las consecuencias.

Kazuo Isiguro (que a pesar de su nombre y origen japonés es un escritor británico) nos presenta en ‘Los restos del día’ al mayordomo Stevens. Un hombre que durante 30 años ha sido el mayordomo de Darlignton Hall y que considera como valor supremo y guía la dignidad (que en su área profesional consiste en estar disponible 24 horas al día, realizar siempre el trabajo con el mayor mimo, y nunca descuidar las responsabilidades). Tras 3 años al servicio de un patrón americano, decide ir de vacaciones a junto a de la antigua ama de llaves, porque intuye que ella podría estar dispuesta a volver a trabajar en la casa.

En el libro, Stevens nos narra los seis días de viaje, intercalándolos con reflexiones y recuerdos del pasado. Así vamos reconstruyendo la vida y la personalidad del entrañable mayordomo, alguien que se ha entregado al servicio de una causa sin cuestionar nunca sus propios sentimientos ni pensamientos. Y lo magistral de esta novela, cómo decíamos antes, es su manera de dosificar cada revelación. Comenzamos el libro pensando que estamos ante un mayordomo inglés un poco excéntrico, obtuso, caricaturesco incluso. Y acabamos sintiéndonos ante la mayor de las tragedias: una vida malgastada. Y lo más inquietante de todo es que ha sido auto-inflingida.

Es imposible definir este libro mejor que como lo hizo Salman Rushdie «Una historia hermosa y cruel al mismo tiempo«. La única pega es que sea casi imposible acercarse a este libro virgen. Por culpa de la fantástica película de James Ivory (muy fiel, por lo demás) con Anthony Hopkins y Emma Thompson, por culpa de la contraportada de Anagrama, que da más información de la que debería, y por culpa de gente como yo, que no sabemos recomendar un libro sin destriparlo un poco. 

Aún así, si no lo has leído, debes hacerlo. Si no te fías de mi criterio, siempre puedes confiar en el del premio Booker.