“Nos encontramos en un punto del camino que solo podemos entender si conoceros cómo hemos llegado hasta aquí”. Esta es una de las oraciones con las que Sandra Ferrer Valero comienza su Breve Historia de la Mujer (Nowtilus), un breve compendio sobre – como su nombre indica – la historia de las mujeres. Pero no solo por eso, y es algo que leyendo su libro y continuando también con su introducción queda claro, por lo que son necesarios libros que aborden la historia de las mujeres, sino también porque esta es una historia por contar. Al fin y al cabo, las mujeres han estado presentes durante todos los milenios que ya aborda la historia… pero su presencia, sus actividades y su peso ha sido muchas veces difuminado u olvidado. Igual que se suele decir que la historia la escriben tradicionalmente los vencedores, habría que recordar que tradicionalmente también la historia la escribían los hombres.

Y este último punto es especialmente importante, porque nuestra visión del pasado está muchas veces forjada no solo por cómo los hombres han leído la historia sino también por los prejuicios de la época en la que estos hicieron sus análisis.

Por ejemplo, y como recuerda Ferrer Valero en su libro, los restos arqueológicos disponibles no permiten llegar a conclusiones sobre cuándo o cómo las mujeres empezaron a ser consideradas débiles o si lo fueron realmente en la Prehistoria. Sin embargo, todos hemos leído en algún momento eso de que los hombres salían a cazar, las mujeres se quedaban en casa y que de esa división de tareas se crearon las simientes para todo lo que vendría siglos después.

Pero ¿realmente fue así? Como recuerda en su libro Ferrer Valero, toda una teoría de la arqueología está señalando ahora que los primeros arqueólogos aplicaron el modelo de la familia cristiana en sus conclusiones y que por ello llegaron a conclusiones que no necesariamente eran las adecuadas. (De hecho, de forma paralela, se puede recordar que hace unas semanas los análisis de ADN desvelaron que el guerrero vikingo de una tumba era en realidad una guerrera).

Esta es sola una pequeña historia pero que ayuda a comprender por qué ensayos como estos son tan importantes y pueden resultar tan interesantes: ayudan a que abramos nuestra mente a una visión mucho más completa de la historia y más diversa.

El ensayo de Ferrer Valero es breve (supera ligeramente las 300 páginas) pero al fin y al cabo eso es lo que es, una breve historia que hace que descubramos las primeras historias, que nos planteemos las primeras pregunta y que, posiblemente, nos llevará a seguir leyendo más allá.

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