Puede que se vaya a convertir en la próxima gran moda o que vaya a ser, como algunos ya han apuntado, un movimiento por lanzar algo nuevo que no se va a quedar en nada, pero la industria de la tecnología acaba de poner en marcha la moda de los smartphones plegables. Samsung ha presentado ya su modelo de terminal, Galaxy Fold, y Huawei ha hecho otro tanto, con el Mate X. Ambos teléfonos móviles no están todavía en el mercado, pero llegarán en un futuro próximo y lo harán, casi seguro, a un precio muy, muy elevado.

¿Qué tienen estos nuevos modelos de smartphone para ser la última gran novedad y para presentarse con esos precios tan elevados (el de Samsung se espera, por ejemplo, que cueste unos 1.750 euros)? La clave está en sus pantallas. Como el nombre del teléfono ya indica, las pantallas de estos dispositivos se pueden plegar o estirar. Es decir, pueden pasar de tener el tamaño tradicional de las pantallas de los móviles a tener una un poco más cuadrada y más grande. Y viceversa.

Con una pantalla más grande permiten emplear más apps al mismo tiempo y de forma más cómoda y abren nuevas posibilidades para hacer tareas, como por ejemplo escribir desde el terminal con un teclado. Los expertos creen que el mayor impacto de estas nuevas pantallas será en la industria del vídeo online, ya que permitirán acceder a los contenidos de una manera mucho más cómoda que la que permite el móvil. Por eso, permitirán a los consumidores ver los contenidos mejor. Los espectadores ya están descargándose contenidos para verlos en pantallas móviles «on-the-go», explican los analistas, y una pantalla mejor acelerará el proceso.

Pero viendo el formato de las pantallas es inevitable preguntarse también si tendrán algún impacto en cómo leemos y si cambiará nuestra relación con el smartphone como punto de entrada a la lectura digital.

Ahora mismo, según el último Barómetro de la Lectura, el 6,7% de los españoles ya lee libros desde sus móviles. Puede parecer una cifra bastante baja, pero no lo es tanto si se compara con los datos que señalan que el 12% emplea para leer un ereader y un 11% el ordenador. Un ereader, que está pensado para la lectura y que emplea tinta electrónica, parece el soporte más adecuado para leer ebooks y, sin embargo, su porcentaje no está tan lejos del de los smartphones como se podría pensar en un primer momento.

¿Harán unas pantallas más grandes y que se parecen mucho a la imagen mental que tenemos de un libro que el smartphone nos parezca un espacio menos extraño para leer? La tecnología seguirá siendo la misma (los smartphones no emplean tinta electrónica como los ereaders y por supuesto estos tampoco lo harán) pero cabe preguntarse si el modo en el que su pantalla se muestra puede modificar nuestra percepción de su comodidad para la lectura.

Fotos | Modelo de smartphone plegable de Huawei (primero) y Samsung (segundo)

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