dinosaurio

Cuando los medios estadounidenses descubrieron el porno con dinosaurios, encontraron un filón para los titulares y los análisis más bien cómicos. Dos jóvenes del Medio Oeste estadoundiense habían conseguido dejar sus trabajos basura y pagarse los préstamos estudiantiles escribiendo novela erótica protagonizada por mujeres y dinosaurios. Los títulos se vendían bien (posiblemente después de que todos los medios hablasen de ellos se vendieron mejor), pero no eran algo aislado. La novela erótica con monstruos es un fenómeno de largo recorrido (y mucho éxito) en la parte de ebooks autopublicados de Amazon, como demuestran los diferentes reportajes, análisis y estudios que se han hecho sobre el tema. Su gran éxito permite a sus autoras ganar un buen dinero, aunque, como demuestra el amplio análisis que ha realizado Business Insider sobre el fenómeno, su edición, por muy autoedición que sea, se enfrenta ahora a problemas.

Un tercio de las novelas autoeditadas en formato ebook, según un estudio del Digital Book World and the Book Genome Project que recoge Forbes, son novelas eróticas, un porcentaje mucho más amplio que el 1% que produce la industria tradicional editorial. Posiblemente el éxito de autoras autoeditadas (la propia E.L. James comenzó así) que producen novela erótica ha ayudado a las cifras. Aunque la sorpresa llega al descubrir el porcentaje de esas novelas que tienen como protagonistas a monstruos, bestias y similares. El 10%, según el mismo estudio, retrata temas de incesto y bestialismo, lo que abre, sobre todo en el primer caso, varios temas de debate sobre lo moral o lo legal de esos contenidos.

Las cifras y los contenidos son suficientes como para que se pueda concluir que este tipo de títulos tienen éxito (y facturan) y para que muchos se pregunten qué está sucediendo (y cómo se limita que estos contenidos estén accesibles a públicos que no deberían leerlos, como los niños). Reino Unido vivió este otoño una agitada polémica, cuando un medio analizó el contenido de esos títulos (en los que comportamientos como el incesto o la violación eran habituales). Las plataformas de ventas de ebooks empezaron a retirar los títulos, con Amazon comprometiéndose a retirar los ebooks que tuviesen tramas de incesto, violación o bestialismo. Tanto ellos como otras firmas como Barnes&Noble señalaron entonces que estos libros violaban sus normas de uso.

Muchos de los autores de novelas eróticas con monstruos que se habían estado haciendo con (bastantes) ventas hasta el momento vieron como sus novelas desaparecían de los estantes virtuales de Amazon. Aunque, como explican algunas de esas autoras a Business Insider, un cambio de título o de portada les permitió volver a estar online.

Pero mientras Amazon no descubrió que los títulos violaban sus normas de uso, las novelas eróticas con monstruos generaron muchos ingresos (a sus autoras y a la compañía, que se lleva un porcentaje de las ventas de los títulos de su servicio de autopublicación). Virginia Wade, una de las autoras entrevistadas por Business Insider y autora de varias series de libros populares en su género, empezó haciendo 5 dólares el primer mes cuando la subió a Kindle Direct Publishing, cerró 2012 con 100.000 descargas de su título y después consiguió vender mucho, sin ni siquiera esforzarse en hacer promoción. En sus mejores meses, asegura, llegó a facturar 30.000 dólares (unos 22.000 euros) y en los peores puede hacer «seis de los grandes» (6.000 dólares, unos 4.300 euros). El éxito de su primera serie (novelas eróticas protagonizadas por Big Foot) le llevó a escribir más y, como explica en el artículo, a convertirse en casi una pequeña empresa. Su padre edita sus obras y su madre las traduce al alemán. Con los beneficios está pagando la universidad de su hija. 

Su historia no es la única de éxito. Incluso autoras que venden a precios más bajos (los 99 centavos como precio mínimo permitido por Amazon y de los que la plataforma se lleva un 70%) consiguen vender lo suficiente como para ingresar cada mes 4.000 dólares. 

Aunque este no es el primer escándalo que afronta la plataforma de autoedición de Amazon. Kindle Direct Publishing ya fue acusada de ser un nido de piratería, en el que se subían contenidos que en realidad pertenecían a otros autores desconocidos con la intención de crear rápido y sin coste un ‘imperio’ de los ebooks.

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