Braga es una de las ciudades destacadas del norte de Portugal y es también uno de los lugares recurrentes a los que acabamos yendo quienes vivimos en Galicia cuando visitamos Portugal. Está muy cerca de la frontera (según las estimaciones que hace Google Maps, llegar desde Tui no lleva ni una hora) y tiene muchas cosas geniales que visitar, que disfrutar y en las que ir de compras.

Es además posible que Braga empiece a aparecer pronto en las listas de recomendaciones de viajes. Cuando estuve a finales del pasado verano ya me dio la impresión de que Braga se estaba convirtiendo en el nuevo destino cool de Portugal, porque la sensación mientras paseaba por el centro era bastante similar a la que sentía cuando paseaba por las calles de Oporto antes de que se pusiese de moda. Un estudio en febrero la consagró como segundo ‘Mejor Destino Europeo 2019’, así que su presencia en los temas de turismo y viajes irá en aumento. Visitar Braga implica pasear admirando una ciudad barroca, tomar café delicioso (en algunas cafeterías, además, históricas), ver un funicular que es el más antiguo que aún funciona y que usa agua para moverse o comprar libros.

Y para eso os descubrimos una librería en un lugar especial: esta librería ocupa los bajos y los jardines de un palacio barroco.

La librería se llama Centésima Página y está en la Avenida Central, números 118-120. Está en una posición muy céntrica en la ciudad. El palacete en el que está es del siglo XVIII (es la Casa Rolão), que ya por su propia naturaleza merecería una visita (es una de esas paradas que señalan en los mapas para hacer una ruta siguiendo las joyas del barroco en la ciudad).

Una foto del recibidor de entrada del edificio

Una foto del recibidor de entrada del edificio

Todo el bajo (se entra desde el vestíbulo del edificio, que es tan señorial como podría esperarse de un lugar como ese) es la librería, que tiene libros para adultos, libros para niños en una zona especialmente diseñada para ellos, merchandising literario y todas las cosas que te sueles esperar de una librería cool.

Además, tienen una cafetería-restaurante integrada en la parte trasera de la librería (una lectora que estuvo recientemente siguiendo estos consejos recomienda encarecidamente que se pruebe la tarta de chocolate que tienen), en la que se puede comer pero también tomar café. La cafetería-restaurante ‘sale’ también a la terraza, que ocupa el inmenso jardín trasero (impresionante también) del palacete.

Cuentan con un programa de actividades literarias (presentaciones, cuentacuentos y similares) que completa la oferta de la librería.

Fotos | Libropatas

 

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