Raymond Chandler

Raymond Chandler es, indiscutiblemente, uno de los padres de la novela negra tal y como la entendemos ahora, así que no resulta extraño que tuviera recomendaciones para quienes quisieran iniciarse en ese arte. Y es que Chandler, al que conocemos todos por su detective Philip Marlowe -ya sea porque leimos los libros o porque simplemente vimos las películas basadas en ellos- era bastante exigente con lo que había que hacer en una novela policíaca. Insistía especialmente en evitar sacar ases de la manga para proponer finales sorpresivos pero incoherentes (algo que reconozcámoslo, es una trampa muy común).

¡Veamos sus 10 reglas para escribir novela negra!

  1. Debe estar motivado de forma creíble, tanto la situación inicial como el desenlance.
  2. Debe ser técnicamente sólida en cuanto a los métodos del asesinato y de la investigación del mismo.
  3. Debe ser realista en cuanto a carácteres, entorno y atmósfera. Debe tratar sobre personas reales en un mundo real.
  4. La historia debe tener un valor propio más allá del elemento de misterio: es decir, la investigación en sí debe ser un a aventura que valga la pena leer.
  5. Debe tener la suficiente simplicidad esencial como para explicarse fácilmente una vez llegue el momento.
  6. Debe desconcertar a un lector razonablemente inteligente.
  7. La solución debe parecer inevitable una vez revelada.
  8. No puede hacerlo todo al mismo tiempo. Si se trata de un puzzle que opera en un ambiente más bien apacible, razonable, no puede ser también una aventura violenta o un romance apasionado.
  9. Se debe castigar al criminal de alguna manera, aunque no sea con el ejercicio de la ley… Si el detective no consigue resolver las consecuencias de la delincuencia, se rompe la armonía y deja irritación detrás de él.
  10. Se debe ser honesto con el lector.

Para Chandler, un ejemplo de buena novela negra lo constituiría, por ejemplo, Dashiell Hammett: “Hammet devolvió el asesinato a la clase de personas que lo cometen por algún motivo, no solo para proporcionar un cadáver, y con los medios a su alcance, no con pistolas de duelo forjadas a mano, curare y peces tropicales… Él era libre, frugal, descarnado, pero hizo una y otra vez lo que solo los mejores escritores pueden hacer. Escribió escenas que parecían no haber sido escritas antes”.

Y si quieres más información sobre las opiniones de Chandler sobre la novela negra, lee su famoso ensayo ‘El simple arte de matar‘.

Vía | Openculture

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