Libros del Mundo

Esta es la historia de una escritora británica, Ann Morgan, que un día se dio cuenta de que, a pesar de que se consideraba cosmopolita y abierta a otras culturas, en realidad, sólo leía literatura anglosajona (y sobre todo literatura estadounidense y británica). «Más allá de unas pocas novelas indias y de libros extraños australianos y sudafricanos, mi colección de literatura consistía en títulos estadounidenses y británicos», explica en una tribuna en la BBC. «Peor incluso, casi nunca leía nada traducido». Así que, a principios de 2012, Morgan empezó con un proyecto especial: iba a dedicarse a leer durante un año libros de todos los países del mundo. La idea era la de leer al menos un texto literario de cada uno de los países reconocidos por las Naciones Unidas. 

Lo que al principio parecía una bonita historia literaria se convirtió rápidamente en una aventura, que Ann Morgan narró en el blog que le dedicó a la idea. En Reino Unido las traducciones son únicamente el 3% de los libros publicados (muy lejos, por ejemplo, del 27% del mercado del libro en España) y en algunos casos nunca se había traducido la literatura del país que Morgan quería conocer al inglés. En algunos países de pequeño tamaño o con un peso más elevado de la literatura oral que de la escrita, acceder a su producción literaria era incluso más complicado. Pero internet, como tantas veces, salió en ayuda de Ann Morgan. «Por eso, pedí ayuda», explica en el quién somos de su blog. «Pedí que me dijeseis que era lo más in en Rusia, que es cool en Malawi y que está en la cresta de la ola en Islandia».  Los lectores de su blog le recomendaban qué debía leer, pero no sólo hacían de guías.

Internet no sólo sirvió para que Ann Morgan recibiese recomendaciones, sino que también le permitió acceder a literaturas que se escapaban de lo que las librerías y las bibliotecas del mundo podían ofrecerle. Así, acabó en contacto con autores de diferentes países que le daban la llave de acceso a sus obras, alguna vez en traducciones al inglés que aún no habían sido publicadas. En otros casos, fueron los propios lectores de su blog quienes tradujeron las obras para que pudiese incorporarlas a su lista. «Al final, seguir las historias de este modo me llevó mucho más tiempo que leer y bloguear», apunta.

La lista de lecturas de Morgan es muy amplia y le ha llevado desde Andorra hasta Afganistán, Algeria, Bosnia Herzegovina, Djibouti, Timor Oriental, Grecia o México, en un viaje de lo más variopinto.

Foto | shutterhacks