Puede que ninguna biblioteca sea tan preciosa y maravillosa como las bibliotecas tradicionales y antiguas, esas que tenían amplias escaleras de madera, dos niveles y un montón de libros de cubiertas muy elegantes acumulándose en estanterías altísimas y de madera labrada. Pero las bibliotecas modernas tienen también un cierto encanto, o al menos el punto llamativo de la arquitectura moderna. La Biblioteca Antonio Gala, que hemos descubierto gracias a las publicaciones estadounidenses especializadas en arquitectura, está en Guadalcázar, en la provincia de Córdoba, y ha ganado el premio de arquitectura Félix Hernández.

Detrás de la biblioteca están los arquitectos Rafael Alcántara, Miguel A. Lázaro, Francisco López y Gudula Rudolf. Ocupa 414,63 metros cuadrados y tiene 7 metros de altura. Toda la estructura está orientada hacia un jardín delantero y el interior está divididido en dos pisos que funcionan como dos salas superpuestas. Todo está construido en hormigón y las propias estanterías de libros funcionan como protección contra el sol. 

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