convento de las cartas de amor de la monja portuguesa Mariana AlcoforadoMariana Alcoforado era una joven monja en el Portugal del siglo XVII que se vio sumido en la guerra para independizarse de España. Allí conoció a Noël Bouton de Chamilly, conde de Saint-Léger, un noble francés que había venido a luchar al lado de los portugueses, gracias a su hermano Baltazar, que luchaba en el mismo ejército. Ambos se enamoraron, cayeron en una pasión amorosa de la que va a marcar la historia (de la literatura) y acabaron separados (él la abandonó), escribiendo Mariana Alcoforado unas apasionadas cartas a su amado. Las cartas fueron impresas en París en 1669 e introducidas entre los salones. Su éxito fue inmediato. La historia era desgarradora y trágica, los cortesanos la adoraban y el editor que las publicó, Claude Barbin, se lanzó a reimpresión tras reimpresión. Por supuesto, las cartas aparecían sin firma, anónimas, porque en teoría nadie sabía quién las había escrito (pero en 1810 apareció la ‘verdadera’ monja portuguesa).

A pesar de su éxito, las Cartas de amor de una monja portuguesa eran una falsificación. O una obra literaria muy bien presentada. Según cuenta Carmen Martín Gaite en la introducción a la edición de Círculo de Lectores de 2000, Gabriel-Joseph de La Vergne, un poeta mediocre, era el autor real, pero Barbin supo ver por donde iba a llegar el éxito y decidió convertirlas en la correspondencia ‘real’ de una monja. La superchería se prolongó durante siglos y hasta en el XIX había fans entusiasmados (y peregrinos emocionados) que se acercaban a la obra y la figura de Mariana.

Mariana Alcoforado existió realmente, viviendo en un convento de Beja desde que ingresó a los 16 años hasta su muerte en 1723, superados los 80 años. En Beja existe en la actualidad incluso un museo dedicado a su figura. Y aunque muchos han intentado demostrar que realmente ella es la autora de las cartas, la crítica moderna ha asumido la historia de la falsificación. El hecho de que nunca se haya encontrado el original de las cartas de amor ayuda a su teoría.

Hoy, al margen de las polémicas, posiblemente no lloraremos como los lectores del siglo XVII con la desgraciada historia de la monja portuguesa, pero sí podemos leer sin mucho problema la obra de Guilleragues. Por supuesto, ya hay versiones en ebook gratis de la obra (en inglés o portugués; y para Kindle en francés) y en castellano hay varias ediciones (una de Acantilado por 9 euros, una de Hiperión por poco más de 7 y otra de una editorial desconocida por menos de 5).

Cada martes recuperamos un clásico literario, muchos de ellos ya fácilmente localizables en formato ebook y muchos de ellos ya de descarga gratuita, de lectura recomendada. Todos son clásicos olvidados.

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