NaNoWriMo

Hace poco más de un mes os avisábamos de la existencia de NaNoWriMo y os animábamos a que os apuntaseis a la iniciativa, pero si no me hicisteis ni caso, ahora os voy a contar por qué deberíais. NaNoWriMo significa National Novel Writing Month ( Mes nacional para escribir una novela) y tiene como objetivo que todo el que quiera, se proponga escribir en solo 30 días un libro (o al menos, 50.000 palabras). Funciona a modo de reto para que aquellos perezosos que siempre hablan de escribir y nunca lo hacen, se pongan a ello.

Yo escribí mi novela, por supuesto, con el único objetivo de contaros qué se siente al hacerlo. Pero no fui la única: aunque aún no hay datos publicados sobre cuanta gente finalizó el reto en esta ocasión, el año pasado fueron más de 300000 personas.

Y mis sentimientos sobre todo esto son bastante ambivalentes. En mi caso, yo me siento como cuando uno sube una montaña muy alta, y está muy cansado, y cree que al llegar arriba disfrutará de una gran vista. Y pasito a pasito consigue llegar arriba sin morir de un ataque cardíaco por el camino, y está super orgulloso y feliz, y quiere gritar a los cuatro vientos “lo hice” (sí, esa es la verdadera razón por la que estoy escribiendo esto). Solo que al girarse para ver las vistas en vez de montañas, y mares, y campos, o incluso bonitas ciudades y casitas, ve, que sé yo, un vertido tóxico.

Porque ya te lo advierten desde el principio: NaNoWriMo es sobre la cantidad, no sobre la calidad. Y si escribes obsesionado por los números, no va a salir nada bueno de ahí, aunque muchos dicen que sí puedes hacerte con una sólida base sobre la que trabajar posteriormente (y  existen best sellers nacidos al calor de NaNoWriMo, como ‘Agua para elefantes’ o ‘El circo de la noche’).

Así, el principal inconveniente del NaNoWriMo es que te obliga a centrarte en la cantidad de palabras escritas, y así puedes leer consejos para acabar tu novela como “haz que tu personaje tartamudee”. Técnicamente, puedes superar el reto escribiendo la misma palabra 50000 veces, pero llamarle a eso novela quizá sea demasiado optimista. El segundo inconveniente es que es agotador escribir una o dos horas cada día durante 30 días. Créeme, rendirás mucho menos en tu trabajo -el que te da de comer-. Estarás hasta incluso más feo, porque para la mayoría de las personas, escribir una novela en un mes significa quitar horas de sueño.

Pero quizá las ventajas sean muchas más.

La primera es que ahora sabes que puedes hacerlo. Para quien nunca ha escrito un libro, y aspira secretamente a ello, hacerlo parece a veces misión imposible. Uno cree que no tendría suficientes ideas, que no encontraría tiempo, que es imposible crear de la nada algo coherente, que para ser escritor hay que tener un don. El NaNoWriMo te prueba que no es así: el resultado quizá sea decepcionante, pero al menos ya tienes una novela escrita: ¡ya eres novelista!. Y una vez que ya tienes una novela mala escrita, intimida mucho menos escribir una buena, porque el mecanismo será semejante. Ya has comprobado que sí tienes ideas, fuerza de voluntad y bagaje lingüístico para hacerlo.

La segunda es que te has disciplinado. Al funcionar como un reto, saben picarte y exacerbar tu fuerza de voluntad, especialmente si estáis varios amigos haciendo lo mismo (y compartiendo vuestras cantidades del contador de palabras) o si sigues los foros o los grupos de facebook donde todo el mundo comenta sus progresos. Sí, siempre quisiste escribir una novela, pero es mucho más fácil si te pones una fecha límite (más o menos externa) que si crees que da lo mismo hacerlo este mes que el próximo. Y para los que tengais dudas sobre vuestra fuerza de voluntad, es de lo más satisfactorio ver a final de mes que habéis conseguido hacer todos los días eso que os habíais propuesto. Además de que en diciembre, de repente, pasaréis a tener un par de horas libres al día.

La tercera es que introduces algo creativo en tu rutina diaria. Uno siempre se queja de que está embrutecido, que lo único que hace de lunes a viernes es trabajar y dormir (y ver la tele un rato) y de repente se sorprende fabricando de la nada un mundo nuevo. Y lo cierto es que a veces ponerse da mucha pereza, pero una vez que te obligas te das cuenta de que en realidad te lo estás pasando bien. Estás completamente concentrado en lo que haces, sin pensar en nada más, y es casi relajante (hasta que ves en el reloj la hora que es). Y además, es muy probable que para tu mente también sea positivo todo ese ejercicio.

La cuarta es que puedes fardar. Puedes decirle a la gente que estás escribiendo una novela y ver su cara de asombro y sobre todo admiración. Puedes cambiar tu descripción en twitter para añadir que eres novelista. Probablemente hasta puedas ligar más si sabes como sacarle partido. Y no tendrás que contar ni una sola mentira: eres escritor, ahora sí.

La quinta es que puedes pedir apoyo moral. Hay un montón de foros con ideas y consejos de otros participantes sobre cómo participar, cómo no rendirse en el intento o líneas argumentales por si te quedas sin inspiración. En algunas ciudades españolas hasta se han organizado quedadas para escribir todos juntos y debatir sobre el proceso. Las conclusiones no solo te sirven para este mes, también para tu larga carrera como escritor.

Y la última es que no hay mucho más que hacer en noviembre, el peor mes del año. Si uno va a pasarse los fines de semana viendo llover por la ventana y lamentando el fin definitivo del verano, mucho mejor plasmar la angustia en papel. Y al fin y al cabo, como decía en su libroChris Baty, uno de los creadores de NaNoWriMO, siempre recordarás el mes en que escribiste una novela, pero no todas las cosas que  habrías hecho en ese tiempo un mes de noviembre normal.

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