cajero latín

Mi libro de latín del Bachillerato se parecía más a los libros de inglés y de francés que habíamos tenido durante la ESO que a los libros de latín habituales de los últimos años. Cada tema empezaba con una historieta protagonizada por un niño romano llamado Publio que contaba su día a día, como esos textos que se repiten en los libros de idiomas para escolares y en los que se aprende a hablar de quién somos, dónde vivimos y cómo vamos a clase. Entonces, tener un libro así de latín (y bien que me gustaría saber cuál era la editorial que lo publicaba) resultaba un poco extraño. ¿No era acaso el latín una lengua muerta más bien aburrida que teníamos que estudiar solo quienes escogíamos Humanidades? ¿Cómo podía ser Publio el protagonista de aquellas historias que se parecían demasiado a las que podrían protagonizar los personajes de los libros de otros idiomas?

Lo cierto es que, posiblemente sin saberlo, mis profesores de latín se estaban adelantando por unos años a una tendencia: el latín vuelve a estar de moda y se enfrenta quizás a su enésimo intento de recuperación. No se trata de que la gente se esté lanzando a defender que el latín va a ser el nuevo inglés, aunque sí se está volviendo a estudiar esa lengua y se está haciendo de una forma que se parece cada vez menos a como la estudiaban nuestros abuelos y más a las aventuras de Publio, como demuestra un artículo de The Nation que ha recuperado The Paris Review. «El latín, la más famosa lengua muerta, está viviendo una de sus múltiples póstumas vidas», señalan antes de llevarnos al artículo.

Los síntomas de este revival del latín que apuntalan en The Nation son curiosos. Y, como nos recuerda el autor, ya antes se han recuperado otras lenguas muertas, como el hebreo (que era una lengua muerta solo usada en la oración hasta el siglo XIX y que fue recuperada durante el XX para un uso cotidiano), y además se cuentan con ejemplos de cosas que se hicieron (y molaban) cuando ya era una lengua muerta. Eloísa y Abelardo se escribían cartas (apasionadas) de amor en latín.  Así pues, se pregunta, ¿por qué no podría recuperarse el latín?

Entre los esfuerzos para recuperar la lengua y aprenderla hay hasta cursos de verano en Roma en los que los estudiantes realizan una inmersión en el idioma, como podrían haber realizado en inglés en Londres. Los asistentes a esos cursos hacen todas esas cosas que los estudiantes de idiomas suelen hacer, como cantar canciones, hacer conversaciones o practicar con textos. La idea está inspirada en los métodos de un cura estadounidense, que era uno de esos secretarios papales que escriben en latín, que no estaba muy de acuerdo con los métodos aburridos de aprender latín y decidió apostar por un sistema más próximo al aprendizaje de lenguas (y más divertido).

Pero el artículo de The Nation no es el único que habla de una recuperación del latín y un aumento de los escolares que estudian esta lengua. Puede que en mi curso en el instituto cuando llegaba la hora de separar a los alumnos de Humanidades nos quedásemos cuatro gatos en clase, pero en otros lugares estos estudios están volviendo a ponerse de moda. Ya en 2008 The New York Times apuntaba que el latín estaba empezando a ponerse de moda en las escuelas de la ciudad, gracias al interés de estudiantes que quieren destacar en los exámenes SAT (una especie de Selectividad estadounidense) y (muy destacable) gracias a los hechizos y otros textos en latín que incluían los libros de Harry Potter, que despertaron el interés de los escolares.

El revival del latín también está tocando a Europa y aunque algunos países de tradición latina han ido reduciendo o eliminando las horas de latín, en otros (no latinos, curiosamente) la lengua está viviendo un nuevo foco de atención. Sucede en Alemania, donde cada vez más estudiantes universitarios se preparan para ser profesores de latínDW cuenta como la profesora a la que entrevistan señala que escogió la lengua como especialización porque había demanda de profesores y poca competencia. Los padres valoran lo que el latín puede aportar a sus hijos, como mejorar su punto de entrada a otras lenguas o hacerlos más abiertos de mente.

También en Reino Unido el latín está volviendo. Las clases se dan inclusoa niños de Primaria, para quienes se valora el hecho de que saber latín les ayudará a entender la estructura gramatical de las lenguas y les dará la llave para aprender otras lenguas. En 2009, las escuelas que enseñaban en el país latín habían pasado de las 390 de 1999 a 629, gracias como contaba The Guardian a una estrategia casi de guerrillas apoyada por las universidades de Cambridge y Oxford.

Foto Seth Schoen