la breve y maravillosa vida de oscar waoSegún una encuesta de la BBC, La breve y maravillosa vida de Óscar Wao‘, de Junot Díaz, es la mejor novela en lengua inglesa del siglo XXI, pero como sé que sois seres escépticos por naturaleza lo mejor es compartir un pequeño fragmento y que lo comprobéis por vosotros mismos. El protagonista es Óscar de León, un adolescente gordito y solitario de Nueva Jersey, de familia dominicana, que sueña con convertirse en un gran escritor de fantasía y sobre todo, con encontrar el amor. No está nada fácil, porque toda su familia sufre una maldición que los condena al desamor, y que él intentará derrotar volviendo a Santo Domingo.

“Lo que sí le dolió fue cuando Maritza lo dejó a él. El lunes después de mandar a Olga pal carajo, Óscar llegó a la parada de la guagua con su lonchera de El planeta de los simios y descubrió a la bella Maritza de manos con el feísimo Nelson Pardo. ¡Nelson Pardo, que se parecía a Chaka de La tierra de los perdidos! Nelson Pardo, tan estúpido que pensaba que la Luna era una mancha que a Dios se le había olvidado limpiar (de eso se ocupará pronto, le aseguró a toda la clase). Nelson Pardo, que se convertiría en el experto de robos a domicilio del barrio antes de alistarse en los Marines y perder ocho dedos de los pies en la primera Guerra del Golfo. Al principio, Óscar pensó que era un error, que el sol le cegaba los ojos y que no había dormido lo suficiente la noche anterior. Se paró al lado de ellos y admiró su lonchera, lo realista y diabólico que se veía Dr. Zaius. ¡Pero Maritza ni le sonreía! Actuaba como si él no existiera. Debiéramos casarnos, ella le dijo a Nelson. Y Nelson hizo unas muecas morónicas, mirando hacia la calle para ver si venía la guagua. Óscar estaba demasiado angustiado como para hablar; se sentó en la acera y sintió una oleada aplastante que le subía del pecho y lo dejó cagao de miedo: antes de que se diera cuenta, estaba llorando. Cuando su hermana Lola se le acercó y le preguntó qué le pasaba, sólo pudo sacudir la cabeza. Mira al mariconcito, alguien se burló. Otro le pateó la querida lonchera y la arañó justo en la cara del General Urko. Cuando por fin se montó en la guagua, llorando todavía, el conductor, un famoso adicto al PCP reformado, le dijo, Por Dios, no seas un bebé de mierda.

¿Cómo afectó la separación a Olga? Lo que él realmente preguntaba era: ¿Cómo afectó la separación a Óscar?

A Óscar le parecía que a partir del momento que Maritza lo echó -¡Shazam!- su vida empezó a irse al carajo. Durante los años siguientes, engordó más y más. La adolescencia temprana lo golpeó con saña, distorsionándole la cara de tal manera que no quedaba nada que se pudiera llamar lindo; le salieron granitos, se hizo tímido y su interés -¡en la literatura de género!- que antes no le había importado un carajo a nadie, de repente se hizo sinónimo de loser con una L mayúscula. Por más que quisiera, no le era possible cultivar una amistad para nada, ya que era tan bitongo, tan cohibido y (si se va a creer a los chamacos del barrio) tan rarito (tenía el hábito de usar palabras grandes que había memorizado el día antes). Ya no se acercaba a las jevitas porque en el mejor de los casos ni lo miraban, y en el peor le chillaban y le llamaban ¡gordo asqueroso! Se le olvidó cómo bailar “el perrito”, perdió el orgullo que había sentido cuando las mujeres de su familia lo habían llamado hombre. No besó a otra muchacha durante mucho, mucho tiempo. Como si casi todo lo que tenía para atraer a las hembras se hubiera consumido en aquella semana de mierda”.

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