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Felipe Trigo es uno de esos escritores de principios de siglo que han caído en el olvido, aunque aparecen de pasada en nuestros libros de literatura española del instituto y tienen alguna calle, algún instituto y algún premio con su nombre. Hoy en día, el escritor extremeño es sobre todo recordado por ser el recuperador de la novela erótica en España. El género, que acabaría siendo muy popular en la España del momento, tuvo en el escritor y en Eduardo Zamacois dos de sus primeros cultivadores. Aunque leyendo El médico rural (una de las novelas más valoradas de Trigo) tantos años después, cabe preguntarse qué entendían en 1912 por novela erótica. Hoy, El médico rural es hasta leído en los institutos de secundaria.

El escritor es una figura de lo más interesante. Nació en un pueblo de Badajoz en 1864 y estudió Medicina en el hospital San Carlos de Madrid. Se casó con Consuelo Seco, con quien tuvo varios hijos. Creía en la liberación femenina. En 1910 sus hijas estudian, de hecho, Medicina como profesión para ganarse libremente la vida.  En su carrera profesional ejerció primero como médico rural, de donde sacó la inspiración para alguna de sus obras, y luego como médico del ejército, hastiado de la vida miserable en el campo. Estuvo destinado en Filipinas, donde los rebeldes estuvieron a punto de matarlo y de donde volvió convertido en una especie de héroe y con graves secuelas físicas. Tras su paso por la Medicina comenzó a escribir y, a partir de 1900, se dedica únicamente a la escritura. Sus novelas denuncian la hipocresía en temas sexuales, la miseria y la ignorancia en la que viven las clases más bajas y la corrupción de las clases altas.

Felipe_TrigoTrigo se suicidó el 2 de septiembre de 1916. Estaba en su casa en la Ciudad Lineal de Madrid, un chalé como era moda en aquella época, y se encerró en su despacho, donde se pegó un tiro. Fueron sus hijos pequeños Consuelo, Luisa y Félix quienes intentaron auxiliarlo al oír el disparo. El escritor no había fallecido en el momento y Luisa, médico, dio los primeros auxilios. El escritor ya había alertado a la familia de que si no conseguía escribir más acabaría pegándose un tiro y desde entonces intentaban no dejarlo solo. Felipe Trigo dejó una lacónica carta de despedida a sus hijos. El escritor sufría, aparentemente, de neurastenia, aunque un diagnóstico contemporáneo apunta a que era bipolar.

Cuatro años antes había publicado El médico rural, una de las dos únicas obras del escritor que se citan cuando Trigo aparece en los manuales de literatura. La historia sigue los primeros años de ejercicio en la profesión médica de Esteban, un joven e inexperimentado médico, desde los primeros años de buenas intenciones hasta la corrupción final. La crítica destacaba en su momento que la obra era “una novela de verdad” y es incluida entre las obras “honrorosísimas” del autor. Claro que hay quien critica la segunda parte (la caída del idealista médico rural) y su escape a la pureza.

Esteban era un mediocre estudiante de Medicina hasta que conoció a Jacinta, una joven hermosa y pura de la que se enamora y por la que acaba la carrera. La historia empieza cuando el matrimonio y su único hijo llegan a un remoto pueblo en las faldas de Sierra Morena, para que Esteban pueda ejercer la medicina. Él tiene 22 años, ella 19 y ambos son inexpertos e inocentes. La vida en el pueblo se muestra dura, terrible, y el médico rural decide sacar lo mejor de sí mismo. Sus conocimientos se quedan escasos ante la miseria y la ignorancia, pero se esfuerza en su trabajo. Sus esfuerzos consiguen convertirlo en un mejor médico. Tanto que un antiguo camarada de correrías de su vida de estudiante le ofrece una plaza en un pueblo mucho mejor pagada y mucho menos remota que la miserable aldea en la que trabaja. Decidido a dar una mejor vida a Jacinta acepta y ambos se mudan. Esteban choca con una nueva realidad, con clases altas moralmente corruptas, con la misma miseria entre las clases bajas y con un ejercicio de la medicina en el que lo importante no es salvar sino impresionar. Y a pesar de sus esfuerzos al principio se deja arrastrar por el ambiente en el que se encuentra. Aunque los críticos del momento tachaban la segunda parte, desde el punto de vista de hoy en día es la más interesante, porque muestra progresivamente como Esteban se va entregando a la corrupción que le rodea.

Por supuesto, la obra de Felipe Trigo está ya en dominio público. No es complicado encontrar algún PDF con la novela vía Google y también está editado por una pequeña editorial en formato Kindle (tiene un precio pero no es muy alto).

Cada martes recuperamos un clásico literario, muchos de ellos ya fácilmente localizables en formato ebook y muchos de ellos ya de descarga gratuita, de lectura recomendada. Todos son clásicos olvidados.

Fotos | Pieterco, Wikipedia

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