Posiblemente pocos lectores hayan oído hoy hablar de El Rosario, una melodramática historia de amor entre un joven y atractivo pintor y una mujer acomodada pero poco atractiva (plain, como explica la autora de la obra, que no es exactamente fea en castellano pero que se parece un poco). La historia fue escrita por Florence L. Barclay en 1909, como un divertimento para sus seres cercanos, pero pronto acabó en manos de un editor (Jane Champion, la protagonista, fue rápidamente puesta en el mismo paquete que la Jane Eyre de Charlotte Brontë, ya que ambas eran feas y estaban condenadas a una historia de amor miserable) y se convirtió en un bombazo de ventas. La obra de Florece L. Barclay fue un mega best seller, un long seller en realidad que cubrió los años 10, los años 20 y llegó incluso hasta los 40. Aunque hoy su historia (con cierto tufillo ñoño) no la lea prácticamente nadie.

En 1910, el libro vendió 250.000 ejemplares. En 1913,  500.000. En  1919 900.000. Y en 1947 más de un millón y seguía editándose la historia. Las cifras son del mercado en inglés. En 1945 se puede localizar una adaptación al cine mexicana y unos años antes una francesa. En España fue traducido en los años 20, en la colección de novela rosa de la Editorial Juventud y también tuvo mucho éxito. En 1934, podemos leer en un breve sobre la compra de la adaptación al cine francesa por un distribuidor español que «ha batido el récord de edición».  Incluso ahora, tantos años después y aunque la historia puede resultar demasiado de otra época para los lectores contemporáneos (el libro, a pesar de lo que digan algunos comentaristas benevolentes, no ha envejecido tan  bien: Florence L.  Barclay no es Jane Austen), sigue teniendo buenas críticas y comentarios en GoodReads.

ElRosarioFlorenceLBarkley

La historia comienza en unas vacaciones de verano, en un momento indeterminado que imaginamos más o menos contemporáneo al de la redacción de la obra (en un momento se nos cuenta que Jane Champion fue enfermera hace unos años en la Guerra de los Bóers (así que pudo ser tanto en 1880 como en 1899). Jane tiene 30 años, no es muy agraciada aunque sí una mujer desenvuelta con muchos amigos y bastante inteligente. No le han faltado proposiciones de matrimonio, aunque todas fueron por razones un tanto equivocadas (como el pastor que le pide matrimonio para arreglar su iglesia con su fortuna…). Entre todos los amigos destaca Garth Dalmain, un pintor obsesionado con la belleza para quien Jane es confidente de sus cuitas y problemas. En la fiesta de verano, en casa de la tía de Jane, una cantante es el plato fuerte, pero una laringitis la deja fuera de combate. Jane se ofrece a cantar en su lugar (la canción El Rosario que da título al libro) y es al oírla cantar que Garth Dalmain descubre la belleza real de Jane. Por supuesto le pide matrimonio y por supuesto ella (por las razones equivocadas que arrastrará durante toda la obra) lo rechaza. Estamos en el 30% de la obra, así que era de esperar que ella dijese no. Empieza entonces la trama amorosa y melodramática (podéis hacer una quiniela previa de lo que le va a pasar al pobre Garth…) que tanto entusiasmó a los lectores de principios de siglo.

¿Qué puede encontrar el lector de hoy en día en la novela? Está claro que hay que hacer un cierto ejercicio para leer hoy El Rosario, porque  para el lector actual la historia puede ser extraña.  Todas esas dudas sobre el amor, todas esas relaciones castas, todas esas proclamaciones de amor melodramáticas pueden ser demasiado para el lector de hoy en día. Así hay varios tipos de acercamiento que se pueden hacer a la obra. Por un lado, el de simplemente leerla y degustarla (y como se puede ver en GoodReads sigue habiendo lectores que aprecian la sencillez de la historia). Por otro, el de asumir que vamos a encontrar muchas menciones a Dios y que todo va a ser muy ‘blanco’ y leerlo como un ejercicio de estilo. Porque, a pesar de lo distinto que suena a nuestros oídos lectores toda la base de El Rosario, la novela no deja de ser curiosa. Es sorprendente descubrir lo que hacía que hace 100 años exactos la gente leyese.

El libro ya está en dominio público. Podéis encontrarlo en Project Gutenberg o en Kindle de Amazon

Cada martes recuperamos un clásico literario, muchos de ellos ya fácilmente localizables en formato ebook y muchos de ellos ya de descarga gratuita, de lectura recomendada. Todos son clásicos olvidados.

Fotos | Adaptación al cine de 1933

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