Ernest Hemingway vivió en Cuba durante más de 20 años, y allí escribió el libro que le valió el premio Pulitzer en 1952 y el Nobel en 1954: ‘El viejo y el mar‘, ambientado en la costa cubana, y donde cuenta la historia de un viejo y solitario pescador que trata de volver a puerto con algo grande.

Teniendo en cuenta que los cubanos no tenían ningún premio Nobel propio, es normal que se tomaran con entusiasmo el recibido por un residente en la isla. Por eso en 1954, poco después de que le concedieran el premio, la cadena de televisión cubana CMQ se plantó en su casa de Finca Vigía para entrevistarlo. Lo cierto es que para llevar ya entonces 15 años en Cuba, no se puede decir que su fluidez en castellano fuera digno de encomio, pero los expertos aseguran que su dominio de la jerga , que demuestra en el uso de palabras como «sato», era el resultado de una profunda relación con numerosos cubanos de a pie.

¡Veamos la grabación, en la que nos cuenta qué sintió al ganar el Premio Nobel y cuál fue la influencia de Cuba en su literatura!

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