madamebovary mia watchikowska

Emma Bovary es uno de los personajes más icónicos de la historia de la literatura. La novela fue muy polémica en su momento (acusaban a Flaubert de haber hecho prácticamente una autopsia de su protagonista) y es uno de esos clásicos que todo lector acaba leyendo en algún momento. Pero aunque Emma Bovary era un personaje de ficción, como bien se cansaba de repetir Flaubert, lo cierto es detrás de Emma Bovary había una mujer real. O quizás había tres.

La novela se publicó en 1856 y en ese mismo momento el escritor recibió una carta de una lectora de Normandía que le decía que la historia no era una novela de ficción, que ella conocía a la mujer que había sido en la vida real Emma Bovary. Madame Bovary no tiene nada de real. Es una historia completamente inventada, en la que no he puesto nada de mis propios sentimientos ni de mi vida real”, le respondió entonces Flaubert. Y mientras el autor estuvo vivo nadie se atrevió a poner en duda lo que decía… pero una vez muerto las teorías sobre quién era la mujer real que se escondía detrás de Madame Bovary empezaron a aflorar. Una es la más conocida, la escritora francesa Louise Colet, aunque en la lista entran dos mujeres más de la época, como recuerdan en el largo reportaje que le han dedicado al tema en el último número de la revista Intelligent Life aprovechando que se están rodando dos películas inspiradas en la historia de Flaubert.

Posiblemente por la influencia de los libros de texto (parece que cuando ves a un escritor en un libro de lengua no pueda tener más vida que la que los profesores te hicieron estudiar) el grueso de los lectores ignoramos que Flaubert tuvo una vida privada, por así decirlo, agitada. Nunca se casó y rápidamente todos los asociamos a la vida tranquila de provincias (vivía de forma ordenada con su sobrina huérfana en una casa cerca de Rouen) escribiendo sus novelas. Pero lo cierto es que tuvo una vida bohemia en sus años de estudiante, viajó por el mundo y tuvo amantes.

Louise Colet

Louise_ColetUna de esas amantes  (o se podía decir la amante) fue Louise Colet y es la que para muchos y durante mucho tiempo fue Emma Bovary. Colet era una mujer conocida en la sociedad de su momento. Se había casado en la veintena con Hippolyte-Raymond Colet, un músico, posiblemente para poder dejar la aburrida vida de provincias y dar el salto a París. Pero posiblemente Colet era un tanto aburrido y poco emocionante, porque Louise pronto empezó a tener relaciones amorosas con otros hombres. De hecho ni su marido ni el que entonces era su amante quisieron reconocer como propia a Henriette, la hija que tuvo en 1840.

Louise se había labrado cierta carrera como poetisa cuando conoció a Gustave Flaubert, quien se convirtió en su amante durante al menos una década. Flaubert y ella mantuvieron una profusa correspondencia (y él la llamaba su musa) y una profunda relación. Y de esa relación unas cuantas cosas acabaron apareciendo en la novela, para espanto y horror de Louise Colet. Así, uno de los episodios más escandalosos de Madame Bovary (cuando Emma es seducida – usemos terminología decimonónica – en un carruaje por Léon) está basado en un paseo en carruaje del propio Flaubert y Louise Colet. La relación era, como bien se ve en sus cartas, apasionada.

Que tu intimidad sea aireada en una novela (y más teniendo en cuenta que la protagonista acaba de una forma trágica…) no debe de ser plato de buen gusto: lo bueno cuando eres escritora es que siempre puedes tomarte una venganza. Colet escribió su propia versión alternativa, centrándose en el escritor que está obsesionado con su obra, y la publicó como Lui, aunque no consiguió el éxito – ni la influencia (tampoco la calidad) – de la obra de Flaubert. El libro está en Archive.org (aunque su versión para Kindle, por ejemplo, es de lectura más bien complicada)

Las desconocidas

La historia de Louise Colet es más mainstream, aunque no es la única que podría ser la explicación de quién era en realidad Emma Bovary. Según el artículo de Intelligence Life, hay dos posibles candidatas más. Por un lado está Delphine Delamare. Delamare era la esposa de un oficial de salud. Vivía, como Emma, tranquila en su granja familiar hasta que conoció a Eugène Delamare a los 17 años, que era viudo y mucho mayor que ella. Delphine era bastante guapa y coqueta y captó la atención de Delamare, que se casó con ella (el por qué ella se casó con él se queda en el misterio) Tuvieron una hija, ella se dejó llevar por sus aires de grandeza, se entregó a gustos caros y costumbres aristocráticas y se acabó suicidando en 1848. En Ry, el encantador pueblo de Normandía en el que vivió y murió Delphine, están convencidos de que Emma Bovary es su bella suicida (tienen una Galería Bovary).

Flaubert conocía la historia. Uno de sus amigos le había enseñado el recorte de la historia en la prensa en 1848 (y el propio Eugène Delamare se había formado bajo el padre médico de Flaubert)  y el escritor se quedó tan subyugado con el drama que exclamó que escribiría una novela sobre ello y que la terminaría como la propia historia de Delphine, con un suicidio por envenenamiento.

Pero la más desconocida, pero no por ello menos interesante, de todas las historias de potenciales Emma Bovary es Louise Pradier, la esposa del escultor James Pradier, que ha sido identificada por Gabrielle Leleu, un flauberirsta, en los 40 como la protagonista de un manuscrito que fue encontrado en la biblioteca particular del escritor y que se titulaba Memoirs de Madame Ludovica. El manuscrito recoge en unos cuantos folios las experiencias vitales de una mujer de existencia bastante desgraciada. Un experto americano, Douglas Siler, está trabajando en una biografía de Pradier y ha permitido a la revista descubrir más sobre esta mujer.

Como Emma, Louise se casó muy joven (aunque ya era viuda) con el escultor James Pradier. Ella era, como cuentan en Intelligence Life, una encantadora pelirroja y él una celebridad que se vestía como un dandy y que se movía en un círculo exquisito. Los dos organizaban fiestas por todo lo alto y escandalizaban juntos a la sociedad (en una ellas Louise se vistió como una de las esculturas más polémicas de su marido, vistiendo una túnica de gasa delgadísima y llevando uvas en el pelo). Pradier no era celoso y le encantaba la admiración que los demás sentían por su esposa. Tuvieron una hija, Charlotte, (él ya tenía una con Juliette Drout, la que se convertiría en amante de Victor Hugo) y Louise le sirvió de modelo para sus esculturas.

Pero el matrimonio, a pesar de este prometedor comienzo, no fue, como cuentan en Intelligence Life, muy feliz. Ella tuvo muchos, muchos amantes (y dos hijos que en papel fueron hijos de Pradier pero que posiblemente no lo fueran en la realidad). Entre ellos estuvieron Alexandre Dumas hijo y también Gustave Flaubert (ella lo define como “un amigo devoto”), que como hizo con Louise Colet robará experiencias vitales de Louise Pradier para su obra (como su fascinación con un cantante de ópera).

Louise Pradier no acabó tan mal como Delphine Delamere o la propia Emma Bovary, pero casi. Primero se metió en un montón de deudas y luego su marido se decidió a divorciarse de ella. La única causa de divorcio en la época era el adulterio femenino (y sí, era algo muy injusto: ellos podían ser infieles pero ellas no podían)así que James Pradier puso a detectives a seguir a su mujer. Siempre consiguió escaparse por los pelos de ellos, pero al final acabará aceptando firmar una confesión. Pradier se divorció de ella, se quedó con la custodia de sus tres hijos y esta potencial Emma Bovary acabaría sus días en un convento. El adulterio femenino no era solo la causa única para el divorcio… también era un delito.

Foto Mia Wasikowska como Madame Bovary 

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