la prostituta

En octubre de 1884 las librerías de Madrid vendían una novela de título provocador, La prostituta, de Eduardo López Bago. No es que hasta entonces no se hubiesen publicado novelas sobre prostitutas o sobre prostitución, pero si lo habían hecho, o si aparecía una de esas mujeres en la trama, nunca se usaba esa palabra prohibida. López Bago, seguidor del naturalismo, decidió usar la palabra en cuestión y, no solo eso, captar la historia de una muchacha de clase baja que se convierte en prostituta (en la novela también aparece la palabra puta cuando se recoge cómo hablan los personajes). La novela fue acusada de ser poco menos que pornografía y fue retirada de la venta. El gobernador civil de Madrid secuestró la tirada y los libreros tuvieron prohibido vender el libro so pena de multa de 2.000 reales.

La prostituta se convirtió en un libro prohibido y en un libro absolutamente peligroso, que llevó además a su autor a juicio. López Bago ganó, escudándose no solo en la libertad de prensa sino también en el hecho de que su libro no iba de erotismo sino más bien de denunciar esa situación (que era, podríamos decir, la excusa que todo el mundo usaba) y la novela no solo volvió a las librerías, sino que además tuvo varias continuaciones. Una salió antes incluso de que la sentencia volviese a poner en circulación a la novela y tuvo tiempo de agotar su edición antes de volver a caer en la censura de los libros prohibidos.

la prostituta lopez bagoY aunque López Bago logró volver a ver sus libros en el canal legal de venta, su nombre quedó para siempre unido a los libros prohibidos. Él mismo potenciaba su fama incluyendo sus sentencias en los libros que iba publicando y tocando temas escandalosos. Además, esta especie de condenación a las lecturas clandestinas no le fue nada mal: era un autor que vendía. Aunque los confesores clamaban contra ellas, las jovencitas leían a escondidas sus escandalosas obras, como recuerda en la introducción a la edición contemporánea de La prostituta Pura Fernández.

Como explica Fernández en la introducción (a ella debemos la información sobre la publicación de la novela y a un artículo sobre escándalos literarios de esta experta debemos, también, el haber descubierto el libro), si la novela fue un escándalo y si fue secuestrada por las autoridades madrileñas no fue solo por el contenido del libro sino más bien por lo que se puede leer en clave. La novela es un furibundo ataque a las leyes que regulaban entonces la prostitución (por ejemplo, había que pasar exámenes médicos que eran falsificados por un soborno, lo que hacía que las enfermedades venéreas se propagasen) y contra la hipocresía de la sociedad de la época (pronto descubrimos leyendo que el gran dueño de los prostíbulos de la ciudad es un muy católico marqués que usa esos ingresos para mandarlos a Roma).

edicion originl la prostitutaLeyéndola hoy (la edición de Renacimiento es fácil de encontrar online) la novela es curiosa. Por un lado, como suele ocurrir cuando nos enfrentamos a textos escandalosos del pasado, la lectura nos parece templada. ¡No hay nada escandaloso en todo esto!, se repite el lector moderno (hay que obligarse a leer con ojos lectores de 1884). Por otro lado, la historia peca de algunos defectos, como que al final los malos son malísimos (esa tendencia del pasado a hacer sus personajes malos claramente odiables). Pero a pesar de todo ello La prostituta se sigue leyendo muy bien. Esto es, la trama sigue manteniendo la atención del lector con una construcción bastante dinámica.

Y, sin duda, cuando se llega al final y como las jovencitas del XIX (aunque posiblemente por razones muy diferentes) se quiere leer más sobre y de este escritor hoy olvidado.

Primera página de la edición original vía

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