Cuando Netflix haga la serie sobre la vida de Lope de Vega (algo que estamos seguras de que deberían hacer ya mismo y que repetimos a ver si nos escuchan y lo hacen), necesitará más de una temporada para contar todo lo que ocurrió en la vida del escritor y para desarrollar su trayectoria. A Lope de Vega no lo puedes confinar en una miniserie. Tienes que darle varias temporadas, un reparto bien completo y una buena inversión en decorados y escenografía en general.

Mientras esto no ocurre, a Lope de Vega lo podemos descubrir en los textos. En el último año, Cátedra ha lanzado varias novedades que ayudan a perfilar mucho mejor la vida del escritor y adentrarse en la que (como bien saben todos los espectadores de El Ministerio del Tiempo) es una biografía fascinante.  A principios de año, publicaban una nueva edición de las Cartas del escritor, muy completa y con un trabajo de edición de Antonio Carreño que ayuda mucho en la lectura y en la compresión del texto. Ahora, la editorial ha sacado (dentro además de una nueva colección de biografías) una biografía sobre el escritor. La firma Antonio Sánchez Jiménez y se titula Lope. El verso y la vida.

La biografía de Sánchez Jiménez es una “biografía de escritor”, como explican en la parte trasera de la cubierta, lo que hace que además de la vida privada del autor se aborde también su vida como autor y los procesos de creación de sus obras y su carrera literaria. Y sí, puede que cierto tipo de lectores (nosotras, por ejemplo) quieran mucha más información sobre la vida privada del escritor y sobre cómo esa vida privada conecta con su tiempo (el modelo de biografía anglosajona, al fin y al cabo), pero Lope. El verso y la vida sigue siendo una lectura muy interesante sobre el autor, su vida y su obra.

Leerla ayuda a perfilar mucho más cómo era Lope de Vega y cuáles eran los mecanismos que lo movían y le empujaban a tomar ciertas decisiones. Además, Sánchez Jiménez ha creado una biografía de escritor que funciona también muy bien para los lectores no expertos (algo que en los textos que nacen en el ámbito académico en España no siempre pasa). No hay que ser un experto en el Siglo de Oro para disfrutar la lectura y para no sentir que se están perdiendo cosas o no comprendiéndolo todo. Y eso es, realmente, un gran mérito.

Y leyendo la biografía hemos podido descubrir más y mejor al escritor y sobre todo aumentar el interés que tenemos por su figura y sus contradicciones. Lope de Vega era el hijo de un bordador y, aunque ese era un trabajo altamente especializado y por tanto lo ponía en una posición un tanto mejor socialmente, eso no hacía que la familia tuviese unos orígenes especialmente notables. Lope de Vega vendió siempre ciertos orígenes hidalgos, aunque en realidad no tenía derecho a hacerlo. Durante su infancia y su juventud, recibió una educación, posiblemente porque su padre aspiraba a la movilidad social. Sin embargo, y como explica su biógrafo, es bastante complicado seguir los pasos en los archivos y en los expedientes de esa educación.

Lope de Vega, autor popular

Lope de Vega escribe poesía en su juventud, pero también teatro. De hecho, es el teatro el entorno en el que se produce el primer gran escándalo de la vida de Lope de Vega. El escritor proporcionaba obras a un ‘productor’ teatral (¿podemos usar el término moderno para hablar de un profesional del XVI?), con quien acabaría rompiendo dramáticamente. Rompería porque tuvo un auténtico melodrama amoroso. Mantenía una relación con la hija de Velázquez, la actriz Elena Osorio, que acabó rompiéndose y con Lope de Vega escribiendo poemas contra la familia, que lo acusó de libelo y ganó. La sentencia fue lo que lo empujaría al destierro a Valencia.

El escritor era por tanto el protagonista de escándalos (sería carnaza de los actuales programas del corazón), pero también era ya muy popular como autor. Lo era, eso sí, en géneros poco prestigiosos. “Lope alcanzó fama antes de haber cumplido veinticinco años”, escribe el biógrafo, “pero la obtuvo con géneros poco prestigiosos en el momento, como los romances y las comedias”.

Esto es algo que a los lectores actuales, acostumbrados a llegar a Lope de Vega a través de nuestros libros de literatura del colegio, se nos olvida. El escritor era una estrella, pero una estrella de las cosas populares. Y eso, como bien sabe cualquiera que escriba hoy en día best-sellers, suele llevar consigo un cierto clima en el mundo literario.

Además, Lope de Vega escribía mucho y producía textos todo el tiempo, porque con sus obras teatrales era con lo que vivía y también en lo que veía una palanca para escalar en la sociedad, como se puede concluir leyendo su biografía. Y, no menos importante, Lope de Vega vivía bien. Cualquiera que vaya a su casa museo en Madrid lo comprenderá (y se lo explicarán antes de que empiece la visita). Lope de Vega era el dueño de su casa, una casa bastante buena que había pagado con el dinero que generaron sus obras.

Vida privada

Pero volvamos al Lope exiliado en Valencia por culpa de la sentencia por libelo. El tener que dejar Madrid no hará que cambie mucho su personalidad y tampoco hizo que intentase atenuar su vida amorosa. Será poco después cuando se case con Isabel de Urbina, con la que tiene que huir. Habría que dejar claro, eso sí, que estas huidas eran el método habitual para casarse cuando los padres no aprobaban el matrimonio. Una de las hijas de Lope de Vega protagonizará en el futuro una huida similar, aunque con resultados muy diferentes. Su ‘galán’ la dejaría al día siguiente, un problema serio en una época en la que la deshonra era parte del vocabulario y de las creencias sociales.

El matrimonio con Isabel de Urbina durará unos cuantos años, durante los que vivirán en diferentes localidades de la geografía española por culpa del destierro del escritor y de su trabajo al servicio del duque de Alba. Isabel de Urbina morirá de sobreparto en Alba de Tormes. Lope de Vega volverá a Madrid, solicitará el final de su destierro y empezará a producir y producir obras y más obras.  En Madrid se casaría con Juana de Guardo, la que sería su segunda esposa, un matrimonio que aportó al escritor una buena dote y en el que posiblemente el amor poco tuviese que ver.

De hecho, Lope de Vega seguirá manteniendo relaciones con unas cuantas otras mujeres, que son las que – con nombres supuestos – aparecerán en sus obras. Durante una parte importante del tiempo de su matrimonio, el escritor mantendría dos hogares alternativos, uno con su familia ‘legítima’ y otro con su amante, Micaela de Luján. Tras la muerte de Juana de Guardo y la de Micaela de Luján (con quien había roto relaciones amorosas ya algunos años antes), el escritor traerá a vivir a la casa familiar a los hijos que tuvo con Luján. Entre ellos estaba Marcela, quien luego se haría monja y tendría su propia carrera como escritora.

Tras la muerte de Juana de Guardo, Lope de Vega también viviría una crisis existencial, que sería la que le llevaría a ordenarse sacerdote. Aunque quiso mantener una vida privada más ‘ordenada’, según lo que se esperaba en la época, no lo lograría. Cuando ya era sacerdote conoció a Marta de Nevares, quien sería su último gran amor y con quien tendría una hija.

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