Puede que fuese Pío Baroja quien apareciese en los libros de literatura que manejábamos en el colegio y en el instituto, pero lo cierto es que el autor formaba parte de una familia con muchos más nombres artísticos. Sus propios hermanos eran un artista, Ricardo, y una escritora, Carmen, que dejó unas interesantes memorias sobre la experiencia de ser mujer en la España de los primeros años del siglo XX y de finales del XIX. Se podría hablar de los Baroja como grupo y analizarlos como tal y eso es lo que hace Aire de familia, un breve ensayo sobre la cuestión de Francisco Fuster y que acaba de publicar Cátedra.

Entre los libros que se publican en España sobre vidas literarias no suele encontrarse títulos que analicen en grupo a la familia de un autor, quizás porque asociamos la idea de hermanos/parientes literarios a sagas de autores que llegan de otros países, como las hermanas Brontë o las hermanas Mitford, por poner dos ejemplos de siglos diferentes.

Aun así, las sagas literarias también están presentes en la literatura en castellano y se podría hacer un listado de hermanos/parientes literarios/artísticos para unos cuantos tomos biográficos. Ahí están los Bécquer o los Machado, por poner también dos ejemplos de dos siglos diferentes. Y, por supuesto, ahí están también los Baroja.

El libro de Francisco Fuster es una biografía de familia breve, en la que cada miembro de la familia se ha llevado un capítulo (con uno de gracia para los lugares en los que residió la familia) y que sirve como un primer acercamiento biográfico al grupo. El libro es como una especie de llave para un primer contacto, uno que hará que se quiera saber más sobre la familia y la relación que se establecía entre sus diferentes miembros.

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