shakespeareHace poco hablábamos de que cada vez se le presta más atención a la marginalia, hasta el punto de que ha llegado a los museos. Pero no son solo los lectores los que se dedican a garabatear en los libros de otros, los propios autores, cuando se aburren, cuando la narración no avanza como debiera, prefieren dedicar su talento al noble arte de los dibujitos.

Uno de ellos es Fyodor Dostoievski, y en sus manuscritos, podemos encontrar numerosos garabatos en los márgenes y manchas de té (que bebía de forma compulsiva mientras trabajaba). Incluso dibujos en el centro de la hoja, porque al parecer, esto le ayudaba a pensar y a reprocesar lo ya escrito. De hecho, muchas de las descripciones que encontramos en libros como ‘Crimen o castigo’ se corresponden en realidad con los rasgos del “doodle” que acompañaba esa página, lo que hace pensar que realmente estaba implicándose en su novela a la vez que hacía su dibujo.

En otros casos, podemos encontrar imágenes más curiosas, como el retrato de Shakespeare que se esconde en una de las páginas de su manuscrito de ‘Los poseídos’, y que puedes ver en este lateral. En general, si examinásemos los garabatos del autor ruso (y no te lo tomes a broma, que hasta le dedicaron una exposición en una universidad americana hace unos años) descubriríamos que había tres temáticas predominantes en sus dibujos: la arquitectura, la caracterización humana y la caligrafía.

En palabras del investigador de literatura rusa Konstantin Barsht, “Dostoievski no se conformaba con “escribir” o “tomar notas”, sino que se movía en el espacio-tiempo de su particular universo artístico del cuaderno de notas, donde el significado y el significante de las palabras interactuaban recíprocamente con otros significados expresados visualmente a través de las imágenes: un método de trabajo específico del autor”.

Aquí puedes ver algunos ejemplos de los garabatos de sus manuscritos.

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