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En el pasado, las bibliotecas de Nueva York contaban con apartamentos en los que vivía el guardés del edificio con su familia (se encargaban, por ejemplo, de que el sistema de calefacción de carbón no se apagase nunca). Esto permitía que hubiese personas que vivían todo el año en la biblioteca (¡y que tenían acceso a los libros durante 24 horas!) y que en uno de los pisos, oculto al resto del público, hubiese una vivienda.

Ya no quedan personas viviendo en las bibliotecas de Nueva York, ya que el último de estos guardeses-residentes se jubiló en 2006 (nos preguntamos si habrá figuras similares en otras bibliotecas del mundo…). Pero, a pesar de que nadie vive en esos apartamentos, los pisos siguen existiendo, congelados en el tiempo y en cierto abandono en las propias bibliotecas. Algunas ya los han integrado en sus instalaciones, cierto es, pero aún quedan quienes siguen contando con esos apartamentos.

En uno de ellos se han colado los de AtlasObscura.  El resultado es bastante fascinante, una especie de cruce entre las fotos de bibliotecas abandonadas que tanto nos fascinan a pesar de todo y esos artículos de pisos congelados en el tiempo. Según sus datos, todavía existen 13 pisos en las bibliotecas del sistema público de Nueva York, aunque en ninguno de ellos vive ya nadie. Algunos llevan, de hecho, décadas vacíos (tanto que, como explica una de las directivas de las bibliotecas antes de la visita, la primera vez que entró en uno le dijeron que tuviese mucho cuidado con donde pisaba). En los inicios, los apartamentos eran 30 y, como apuntan en Bustle, eran uno de los grandes incentivos con los que se vendía el trabajo (tener un piso de varias habitaciones en Nueva York era un plus).

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Los pisos no están cuidados ni acondicionados, con símbolos visibles del paso del tiempo (en el que ellos entraron hasta las espectaculares ventanas que daban al tejado de la biblioteca estaban tapiadas para evitar que sirviesen para que entrasen ladrones). Por las diferentes habitaciones quedan restos que dejaron atrás sus últimos habitantes, como teléfonos de baquelita sin línea, restos de papel pintado en las paredes o revistas pasadas de fecha.

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¿Cuál será el futuro de estos apartamentos vacíos y olvidados? Para las biblioteca son un espacio muerto, que no están usando y que no van a usar (al fin y al cabo, ya no necesitan guardeses) y que están intentando integrar en las salas ‘tradicionales’ de la biblioteca (lo que supone acabar con el apartamento y convertirlo en un espacio más como el resto de las salas). Cierto es que así no tendrán tanto encanto…

Fotos New York Public Library vía Bustle (en el artículo de Atlas Obscura hay más fotos de otro apartamento)