En la historia de la literatura las mujeres no parecen presentes. No es que no estuvieran ahí y no es que no estuvieran escribiendo, sino más bien que fueron olvidadas, borradas o directamente no pudieron llegar a los canales de publicación tradicionales. Los ejemplos de estos comportamientos y de estas realidades son muchos.

Por ejemplo, en la novelística inglesa de finales del XVIII quienes producían novelas populares eran escritoras y, a pesar de ello (y con muy contadas excepciones) sus obras y sus nombres se han perdido en la intrahistoria literaria. Ni siquiera hay que ir tan lejos. Por aquella época María Rosa Gálvez escribía para el teatro en el Madrid de la Ilustración y, sin embargo, su nombre no aparece en los libros de historia de la literatura mainstream. El hecho de que se diese por sentado que era amante de Godoy y que lo que se señalaba sobre su vida privada no encajase con el más conservador entorno posterior a la Guerra de Independencia la borró completo de las listas de autores del período.

Por tanto, en la historia de la literatura hay mujeres y hay mujeres esperando a ser encontradas. Muchas son las especialistas que están trabajando para hacerlo y muchos son los proyectos que han ido tirando del hilo y recuperando la tradición de las escritoras del pasado. Pero recuperar esas historias olvidadas requiere no solo esfuerzo y horas de trabajo, sino también los fondos necesarios para que se puedan dedicar recursos a ello.

Por ello, es una buena noticia que los organismos europeos estén dotando de fondos el trabajo detrás de estas investigaciones. El Consejo Europeo de Investigación​, un organismo dependiente de la Unión Europea, ha otorgado a Carme Font, profesora del Departamento de Filologia Anglesa i de Germanística de la Universidad Autónoma de Barcelona una Starting Grants para el trabajo en el proyecto WINK, Women’s Invisible Ink: Trans-Genre Writing and the Gendering of Intellectual Value in Early Modernity.  Las Starting Grants son otorgadas a diferentes investigadores de diversos ámbitos científicos para desarrollar sus investigaciones y proyectos.

Font recibirá una beca de 1,5 millones de euros que permitirá poner en marcha un trabajo de investigación en profundidad en bibliotecas, archivos y colecciones privadas para localizar poemas, cartas y otros textos escritos por mujeres entre 1500 y 1780. La beca servirá para fichar a un equipo especializado y pagar los viajes vinculados a la investigación.

Como explicaban en verano desde la UAB (en verano fue cuando se le otorgó la beca, aunque una noticia de The Guardian haya hecho que sea ahora cuando hablemos de ello), el proyecto “acometerá la recuperación textual de obras escritas por mujeres en la primera modernidad europea que no se inscriben en géneros literarios predominantes y que han quedado desvinculadas de su aportación intelectual bajo un etiquetaje genérico de ‘escritura de mujeres'”.  La investigadora quiere así recuperar esos textos (y a las mujeres que los produjeron) que se quedaron en los márgenes de las narraciones porque sus visiones y sus producciones se consideraron poco relevantes.

“Escribían textos populares y cartas sobre religión y política. Sus textos son menos sofisticados y no son el trabajo de escritoras famosas, pero son los que estamos descubriendo”, apunta al diario británico Font, recordando también que eran mujeres “sin educación formal” y que hablaban en muchas ocasiones sobre el día a día y sobre sus “frustraciones personales”. Son textos que por ello fueron vistos como menores, como menos importantes, y marginalizados.

Gracias a ese cuerpo de textos y al trabajo que Font y su equipo realicen en los próximos años (la ayuda sirve para cinco años de trabajos), se podrá tener una visión mucho más amplia y mucho más cercana a lo que aquellas mujeres pensaban y hacían sobre cómo eran las mujeres europeas de la edad Moderna.

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