Ser rico y ser escritor no parece una de esas cosas que vayan habitualmente de la mano. Las historias de escritores suelen estar llenas de relatos sobre autores que morían en la pobreza, sobre escasas ganancias en su momento de libros que se vendían de forma masiva mucho tiempo después o de escritores que vivían bien… pero gracias al apoyo de un mecenas o de un trabajo paralelo.

De hecho, la idea de hacerse rico con la literatura o de vivir de ello es un concepto un tanto moderno, como recuerdan en ocasiones los críticos y expertos. Como explica en Historia social de la Ilustración de Thomas Munck, no solo era que vivir de la escritura resultase especialmente difícil sino que además hasta finales del siglo XVIII no acababa de estar del todo bien visto. Alguien que se hiciera de oro con las letras era un vendido

Sin embargo, en ese período fue cuando empezaron a aparecer los primeros escritores que realmente podían vivir de ello y que tenían en la escritura de sus novelas y libros su única ocupación. Vivían de lo que escribían y no de lo que un mecenas pudiera darle para que se dedicasen a ello, de rentas o de otro trabajo. Alexander Pope, Samuel Johnson o Henry Fielding vivieron, explica Munck, de vender los derechos de sus obras (entonces no operaba como ahora, cuando los escritores se llevan un porcentaje por cada libro vendido, sino por la compra del derecho de esos libros una vez al principio para siempre).

Un escritor, a pesar de todo esto, no solo logró vivir de sus libros sino que también lo hizo muy bien. Como explica Munck, solo hubo un escritor que se podría considerar rico gracias a la literatura en el siglo XVIII. Ese escritor fue Voltaire. Voltaire logró vender sus obras por cantidades muy elevadas y consiguió que se pagasen cifras record por los derechos de sus libros. Cuando murió, se pagaron por los derechos de sus obras completas 300.000 libras francesas de la época. Por poner en contexto, por las obras más prometedoras en Francia se solía pagar – según las cifras que da Munck – entre 1.000 y 2.000 libras.

Claro que la fortuna de Voltaire no llegaba solo de los libros: Voltaire era rico porque tenía ‘negocios’. De hecho, se hizo rico gracias a la Lotería, cuando en colaboración con un matemático explotaron un fallo en el sistema de loterías. Durante varios meses, Voltaire, el matemático y sus asociados ganaron una y otra vez la lotería. No era ilegal, pero posiblemente no era muy ético… Voltaire, eso sí, ya era rico para el resto de su vida.

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