silent reading party

Todo empezó, en realidad, en Seattle. The Fireside Room, el bar del hotel Sorrento, empezó a celebrar su Silent Reading Party, una fiesta en la que los lectores quedaban no para analizar una obra, no para hacer reflexiones sesudas, no para hacer amigos fans de la lectura. Los asistentes al evento tenían únicamente que aportar un libro, el que quisieran, sentarse en uno de los sitios del bar y ponerse a leer. En silencio, por supuesto. Sin comentarios, sin molestias, sin prejuicios literarios (se puede leer lo que se quiera). El objetivo es simplemente leer.

La idea es por supuesto maravillosa y, como suele ocurrir con las cosas así, cosechó primero el interés de los medios de comunicación y luego el de los responsables de bares y cafés de otras localidades que vieron la luz. Nueva York acaba de celebrar su primera Silent Reading Party, que reunió a 30 personas en un bar de Williamsburg (ya sabéis, la zona hipster de Brooklyn). Había vino y un arpista que amenizaba la lectura, como publica USAToday, y los asistentes acabaron entusiasmados con la idea y con las dos horas que habían consagrado a la lectura. Por supuesto, el organizador ya ha cerrado fecha para el siguiente encuentro.

Pero Nueva York no es la única ciudad que ha importado la idea. El 16 de abril habrá una Silent Reading Party en San Francisco (aunque como demuestra una rápida búsqueda en Google en la ciudad ya había habido una fiesta de lectura silenciosa anterior). Y ¿quién sabe? Quizás algún día la propuesta llega a más lugares.

Foto Silent Reading Party NYC