Slow Reading Club

Somos bastante fans de los grupos de lectura y especialmente de aquellos que quedan en bares solo para leer. Es lo que hacen los de las Silent Reading Party, que consiste en quedadas en cafeterías y bares para leer en silencio, y lo que hacen también en el Slow Reading Club, un club de lectura que ha aparecido en Nueva Zelanda (y que ya ha aparecido en The Wall Street Journal y FastCompany, así que predecimos que van a exportar la tendencia) que queda para leer y para hacerlo además despacio. Como los movimientos de slow food, que apuestan por comer con calma y saborear la comida, ellos quieren que se lea con calma y se saboree el libro.

Los miembros del club se reúnen en una cafetería/restaurante en Wellington, Nueva Zelanda. Al llegar se sientan cómodamente, apagan sus móviles, piden una bebida (esperamos que un café o un té, que es lo que le pega) y se ponen a leer. Sin molestias, sin prisas y sin pausa. No es un club de lectura al uso, sino más bien un club para leer. Los participantes pueden acomodarse durante una hora en las cómodas sillas de la cafetería, como explican en su perfil en Facebook, leyendo lo que realmente quieran. No se trata de que todo el mundo lea lo mismo o que lean un libro impuesto (y luego lo debatan). La cuestión es leer y disfrutarlo. Cada uno puede llevar de casa el libro que quiera (aunque para quienes se quedan sin libros tienen una maleta de libros para préstamo).

En este caso, participar en el club es una reacción sobre todo a la presión del consumo rápido de contenidos (y suponemos que la lectura superficial) que ha impuesto internet. “No estaba leyendo ficción como solía hacer”, explica una de las participantes al Journal. “Estaba realmente triste de haber perdido algo que realmente me encantaba”. En su perfil en Facebook, explican que todo empezó porque su responsable no había conseguido pasar del prólogo en The Luminaries y no conseguía al final recordar cuándo había leído por última vez un libro entero.

Por supuesto, los miembros del Slow Reading Club pueden enumerar una larga lista de beneficios de la lectura con calma, como son acabar con el estrés, mejorar la concentración e incentivar el pensar. Y además ya sabéis que leer es muy bueno para la salud. Las razones para leer son muchas.

Y, por cierto, los encuentros se celebran en la The Library Bar Reading Room, la sala de este restaurante que no solo se ha bautizado como ‘la biblioteca’ sino que además tiene una sala de lectura (y que nos hace añadir una cosa más por la que nos gustaría ir a Nueva Zelanda).

¿Cuántos queréis ya importar la idea?

Foto Slow Reading Club

 

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