Nunca había imaginado que fuera posible viajar al pasado con la lectura de un libro sobre moda vintage, es decir, las tiendas donde se pueden encontrar prendas y accesorios, sobre todo femeninos, con un mínimo de dos décadas de antigüedad de buena calidad y elaborados a mano. No es que me considere una apasionada de la ropa e incluso tengo que confesar todavía no he visitado una tienda donde vendan este tipo de prendas. Pero nunca es tarde porque nos pueden aportar muchos datos sobre nuestra historia y nosotras mismas desde un punto de vista totalmente nuevo. 

Una pasión vintage, Una tienda vintage de Aston Place y Club vintage son tres libros que comparten algo más que la referencia «vintage» en el título. De publicación reciente, la lectura de estos libros nos invita a conocer hasta donde puede llegar la pasión de las protagonistas de las tres historias por los vestidos usados de mujeres de otro tiempo que cobran significado en el presente.

Una pasión vintage, de Isabel Wolff, nos traslada al Londres actual de mano de Phoebe, una joven que decide hacer frente a la crisis financiera que azota el país montando su propio negocio de ropa vintage. Cuando recibe la llamada de una anciana que desea venderle su ropa de cuando era joven el escenario y el tiempo cambian por completo. Un bonito abrigo azul que perteneció a la anciana cuando era adolescente le hace recordar su vida en la Francia de la Segunda Guerra Mundial y descubre que la amistad verdadera es más fuerte que la traición, la enfermedad, el sentimiento de culpa y el miedo a la muerte.

La tienda vintage de Astor Place, de Stephanie Lehman, es el libro más reinvindicativo de los tres porque mantiene una actitud crítica ante la situación de la mujer tanto en el Manhattan del siglo XXI como en la ciudad de Nueva York de principios del XX. En el presente, Amanda encuentra el diario de Olive escondido dentro de un baúl lleno de vestidos de una anciana que desea olvidar su pasado. Entre los baches de su vida diaria y los pequeños placeres que le brinda su tan ansiada tienda, Amanda descubrirá la vida de superación de una jovencita acomodada que tras el suicidio de su padre a causa de las deudas toma las riendas de su vida. En primer lugar, se atreve a vivir sola y a buscar trabajo para no depender de nadie. Olive encuentra en la moda una vía de escape y autoconocimiento, pero todavía tiene tiempo de apoyar el voto femenino y dejar claro que una mujer no está obligada a casarse ni a ser madre.

En Club vintage, de Susan Gloss, nos encontramos con tres mujeres cuya edad, origen y condición no tienen nada que ver. A diferencia de las dos novelas anteriores que combinan dos tiempos y escenarios diferentes y alejados, aquí la trama se desarrolla por completo en la ciudad de Madison (Wisconsin). Es la historia de la unión y la amistad que se establece entre tres mujeres de diferentes generaciones y cuyo único vínculo en común es una tienda de ropa vintage. Violet es una mujer treinteañera recién separada que conoce a April, una jovencita embarazada y huérfana de madre, a la que contrata para que la ayude en su tienda de ropa. Ambas se hacen amigas de Amtihi, una mujer hindú de mediana edad que sabe de la infidelidad de su marido. Las tres lograrán avanzar pese a su pasado y a los continuos baches que les pone la vida.

Estos tres libros de corte romántico, histórico e incluso chick lit combinan dos tiempos: el actual, donde una mujer vende vestidos y complementos femeninos vintage y el pasado, al que pertenece alguno o varios de los vestidos y ambos tiempos se cruzan. La amistad incondicional entre mujeres, la lealtad, el aprendizaje, la importancia de la experiencia y la superación personal son otros de los temas principales de estas obras que merecen varias lecturas y que tienen estilos narrativos muy diferentes. A veces son las protagonistas de cada época las que se turnan para contar en primera persona lo que les acontece; y otras, un narrador externo se centra en narrar los acontecimientos de forma salteada desde el punto de vista de cada mujer.

Con un tono desenfadado, optimista y con un final sino feliz al menos alentador que cierran muchos de los hilos que se abren, estos libros tienen toda la apariencia de un cuento de hadas que, gracias a G. K. Chesterton, sabemos que: “… superan la realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos”.

Foto destacada | Pexels

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