Ya sabéis que pocas cosas nos gustan más que las bibliotecas, aunque estén en el edificio más aburrido del mundo. Pero cuando además el espacio nos sorprende, cuando nos esperan agazapadas en el interior de una iglesia, o flotando en un lago o son en versión mini, entonces no hay nada mejor.

Lo sabemos nosotros y lo sabe Alex Johnson, un periodista británico que se ha dedicado a fotografiar el lado divertido e inesperado de multitud de bibliotecas en otros tantos países. Hijo de bibliotecarios, la idea de hacer una recopilación de bibliotecas siempre rondó su cabeza. Además, quería enfatizar el hecho de que no solo las podemos encontrar en edificios municipales de ladrillo o piedra, sino que el espectro es muchísimo más amplio de lo que podemos imaginar, e incluye desde libros colgando de árboles hasta bibliotecas en imponentes edificios de otros tiempos, desde espacios domésticos a bibliotecas ambulantes de todo tipo, sobre las que el autor reflexiona lo siguiente: “Siempre ha habido bibliotecarios emprendedores como los que montaron bibliotecas ambulantes que pasaban cajas de libros de faro en faro en el siglo XIX o los que usaban caballos para llevar los libros de un sitio a otro en el siglo XX… pero la idea de que la biblioteca debe acercarse al lector parece haber ganado importancia recientemente”.

Muchas de esas originales bibliotecas -todas actuales- las podremos conocer en el libro ‘Improbable Libraries (Bibliotecas improbables), un bonito homenaje a la que sin duda, es nuestra institución favorita. A continuación vemos algunas de ellas.

 

Y si estos os sabe a poco, recordad otro libro parecido e igualmente recomendable: ‘The public library’ de Robert Dawson.

Vía | Huffington Post

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