Hoy es el 23 de enero y, por tanto, hoy se celebra el Día de la Escritura a Mano (o el Día de Escribir a Mano), que sí, existe y sí, se lleva celebrando ya bastante tiempo. El día de fiesta arrancó en 1977, cuando la estadounidense Writing Instrument Manufacturers Association (WIMA) lo fundó para reivindicar la escritura manual. Y desde entonces se viene celebrando año tras año.

Escribir a mano parece, en cierto modo, casi una actividad en peligro de extinción, ya que cada vez usamos más y más nuestros dispositivos electrónicos para escribir. Solo hay que pensar en cuánto escribimos a mano cada día y cuánto escribimos en un terminal como un ordenador o un smartphone para verlo. Un estudio británico de hace unos años demostró que una de cada tres personas no había escrito nada a mano en los últimos seis meses y que de media no se había escrito nada manualmente en al menos 41 días.  Sin embargo, escribir a mano tiene una serie de beneficios y ventajas, o al menos eso es lo que dicen los estudios, que la escritura mecánica no tiene.

Así, por ejemplo, escribir a mano tiene un efecto sobre nuestra memoria. Un estudio realizado en la UCLA Anderson School of Management de Los Angeles concluyó que recordamos mucho mejor aquellas cosas que escribimos a mano que las que lo hacemos a ordenador.  El estudio enfrentó a un grupo que tomaba apuntes a mano contra el que lo hacía a ordenador para llegar a estas conclusiones. Además, otros estudios añaden que la comprensión de las cosas mejora cuando tomamos esas notas a mano.

No es la única ventaja que los expertos le han encontrado en términos de lo que ocurre en nuestro cerebro. También hay quienes aseguran que escribir es una buena tarea para hacer ejercicio con nuestro cerebro, ya que ayuda a activar la memoria o las capacidades motoras, especialmente a medida que nos vamos haciendo más mayores. Para mantener el cerebro activo y sano, quizás haya que sentarse una vez más a escribir a mano.

Para el cerebro, escribir a mano es una actividad compleja. Como apunta a The Guardian un profesor de psicología del desarrollo, para escribir se necesita desarrollar varias capacidades y tener en cuenta diferentes cuestiones al mismo tiempo (como sostener el boli o lápiz, pero también moverlo, hacer que el movimiento sea eficiente y hasta sostener el papel para que no se mueva).

A eso se suma que cuando se escribe a mano es más difícil distraerse con otras cosas. Al fin y al cabo, no tienes el mundo de la procrastinación esperándote en la pestaña de al lado del navegador y decidido a atraparte por siempre en el momento en el que te descuides. La concentración aumenta por tanto cuando escribimos a mano.

Y a todo ello hay quienes suman que escribir a mano, aunque solo sea un rato pequeño en un cuaderno cualquiera es bueno no solo para nuestra salud en términos de ejercicio del cerebro sino también en cuestiones de salud mental. Escribir a mano ayuda a desconectar y es un buen aliado en la lucha contra la ansiedad, o eso nos prometen cuando nos recuerdan el valor de llevar un diario.

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