Estatua de Charles Dickens

El pasado viernes fue el 202 cumpleaños de Charles Dickens y, con ese motivo, su ciudad natal, Portsmouth, decidió inaugurar una nueva estatua del autor. No es extraño que las ciudades homenajeen a sus escritores ilustres (incluso a los que simplemente pasaron por allí), pero el caso de Charles Dickens es diferente, ya que, a pesar de su popularidad, es la primera vez que se erige una estatua en su honor en Inglaterra (aunque sí tienen una en Sidney y Philadelphia), y esta ha causado controversia.

¿La razón? Antes de morir dejó unas claras indicaciones para su funeral. Decían lo siguiente: «Ordeno que mi nombre sea inscrito en letras inglesas sobre mi tumba, sin añadir Señor o Licenciado. Pido a mis amigos que en ningún caso me hagan objeto de ningún monumento, ni conmemorativo ni testimonial. Me gustaría que el recuerdo de mi país descanse sobre los trabajos publicados».

Los descendientes del autor, sin embargo, defienden esta escultura, diciendo que el autor se refería a su funeral, y que no podía prever la importancia que alcanzaría dos siglos después. «¿Por qué Philadelphia y Sidney pueden tener estatuas e Inglaterra no?» se pregunta una tataranieta de Dickens. Además, esta no sería la primera vez que Inglaterra pasaría por encima de los deseos del novelista, quien pidió también que no se anunciara públicamente el lugar ni el momento de su funeral, y se celebró multitudinariamente en la Abadía de Westminster.

Sin embargo, para muchos otros no tiene sentido ir en contra de los deseos expresos del autor, y para ellos, el paso del tiempo no es óbice para respetarlos.

Vía | Melville House