VilletteVillette‘ fue la última novela escrita por Charlote Brontë, y aunque en su época fue muy valorada, hoy vive a la sombra de la obra por excelencia de la autora, ‘Jane Eyre‘.

Lo cierto es que ambas novelas tienen muchas cosas en común: ambas son novelas de aprendizaje femeninas, donde una protagonista joven debe enfrentarse a dificultades, pero se hace valer. Se trata de personajes femeninos complejos, que anhelan la independencia por encima de todo (y hablamos de libros escritos en el siglo XIX), aunque no renuncian, claro está, al amor. También se trata de protagonistas muy reflexivas, terriblemente inseguras, pero valientes e inteligentes.

Pero ‘Villette’ es una obra mucho más madura, mucho más realista y menos romántica que ‘Jane Eyre’. En ella se nos presenta a Lucy Snowe, una chica que tras sufrir desgracias familiares no especificadas, se ve obligada a buscarse la vida. Viaja entonces desde Inglaterra hasta Villette (una ciudad ficticia trasunto de Bruselas), donde comienza a trabajar en un colegio como profesora de inglés. Allí se siente sola, hace amigos, se enamora de alguien por encima de sus posibilidades, ahorra, y conoce el amor correspondido. Finalmente, es la historia de una chica pobre que consigue la independencia económica.

Se nos cuenta la historia en primera persona, y lo que más llama la atención es la profundidad psicológica de la narración, que alterna minuciosas descripciones de situaciones públicas y personajes varios, con una intensa exploración en el interior de sí misma, donde podemos perfectamente sentir sus desilusiones y sus esperanzas. Lucy aparece como una ‘plain jane’, una chica sosa, reservada, casi aburrida, y en ese sentido es difícil adorar al personaje como se adoraba a Jane Eyre, pero quizá por eso resulte también mucho más veraz. Nosotros sabemos, por supuesto, que en realidad bulle de pasión, pero una pasión que es rigurosamente controlada para evitar problemas; de alguna manera Lucy trata de negarse su naturaleza, como la gente sana se miente a sí misma para ser más feliz o más eficiente. Y ese es uno de los puntos fuertes de la novela, que Lucy trata de engañarse, trata de engañarnos, pero no es capaz. 

Otra de las claves de su fuerza atemporal es el uso del lenguaje, la elección de las palabras, los giros de la sintaxis, que se adaptan a las distintas situaciones: de sardónico a reflexivo, de desatado a contenido, reproduciendo perfectamente al estado de la protagonista en cada momento.Porque no es lo mismo anotar divertida las diferencias culturales entre Inglaterra y ese país europeo, que sentir que la vida te viene grande.

Además, Charlotte Bronte renuncia a trucos fáciles como colocar una protagonista atractiva -física o intelectualmente- o cumplir todas nuestras expectativas en lo que a sus relaciones sentimentales se refiere, o apostar por el amor a primera vista y la intensidad romántica. Y por eso consigue un personaje tan rico en matices, un libro tan redondo.

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