misery

Stephen King es un autor estadounidense conocido por ser el escritor de novela contemporánea de terror por excelencia. Seguramente si todos sus libros son éxitos de ventas es gracias a su faceta de escritor disciplinado, el cuidado que pone en el lenguaje y por la reflexión sobre el proceso de escritura que suele hacer en todas sus obras.

Por otra parte, en el libro de Misery, Stephen King hace realidad uno de los deseos más oscuros e inconfesables de todo buen lector que se precie: conocer a nuestro idolatrado escritor y decidir de forma unilateral sobre el destino de los personajes cambiando el devenir de la acción y el desenlace a nuestro antojo… a pesar de que el autor esté en contra. Parece imposible tomar parte directamente en el proceso de creación de un libro que escribe otra persona pero Misery, la protagonista de este libro, lo consigue. Aunque, todo hay que decirlo, es con secuestro, lesiones y amenazas de muerte incluidas.

La lectura cuidadosa del libro nos permite elaborar los rasgos principales perfil del lector fanático que pensamos es mejor evitar para no hacer de la vida de nuestro amado escritor un auténtico infierno.

1. A pesar de considerarse “el admirador número 1” no demuestra interés ni curiosidad por los trucos creativos que utiliza el escritor. Las concordancias que utiliza el escritor de la novela utiliza

2. Ama los cliffhangers (o “al borde del precipicio”) sobre todas las cosas. Este recurso tan conocido en los seriales televisivos americanos y que todavía es frecuente en muchas películas de acción y en thrillers da nombre a las escenas que dejan al espectador en suspense durante una breve pausa para luego continuar en el mismo punto.

3. Odia el Deus ex machina (o el dios desde la máquina) porque lo juzgan como poco realista y piensan que no es jugar limpio. También conocido como “el paracaídas debajo del asiento” y que consiste en la salvación del héroe de forma inexplicable y en el último momento. Tiene su origen nada menos que en el teatro de la Grecia clásica.

4. Desconoce que todos los escritores poseen una imaginación tan vívida que todos sus recuerdos permanecen intactos y recurren a ellos para incluirlos en las historias, de modo que al leer un libro sabemos un poco más del pasado del escritor.

5. No conoce el juego de campamento ¿Puedes? donde un grupo de chavales formaban un círculo sentados en el suelo y que debían continuar una historia que empezaba el monitor. El tiempo máximo para continuar con la historia eran diez segundos, si tardaba más debía dejar el círculo. En la vida real “dejar el círculo” a un escritor consagrado puede conllevar a situaciones bastante desagradables.

6. Ignora que los escritores aman escribir porque no pueden evitar ser Sherezade para ellos mismos. A pesar de que se ven obligados a perpetuar una saga que ya no les convence ni les aportan nada, esta falta de fe no impide que el lector le exija continuarla y que a la protagonista principal no le ocurra nada que atente contra su vida.

7. A veces, aunque resulte impensable y poco verosímil, algunos lectores llevan a la realidad el entorno ficticio creado en torno a un personaje. Diseñan y hacen construir o elaborar casas, jardines, muebles, vestidos, etc. que son supuestamente idénticos a su querido protagonista. Son incapaces de evitar identificarse con la vida de un personaje que solo existe en el papel.

8. No tolera grandes cambios en los últimos libros de una saga si en el libro inicial se apuntaba hacia otra dirección. No siempre es fácil mantener las expectativas primeras porque el tiempo de la historia que afecta a los personajes es diferente al tiempo real que el autor invierte en escribir. El proceso de escritura de una saga es muy largo y durante ese tiempo el autor tal vez cambie de opinión y la historia puede sufrir un cambio radical, mientras que el lector puede leer las diferentes partes de una saga de manera continua y un desenlace inesperado rompe los esquemas, y también la paciencia, del lector.

9.  Es un gran lector de todo tipo de obras que recuerda las lecturas infantiles con especial cariño. Hasta el punto que a veces aplica los consejos de los personajes de estas historias en su vida. “La casa de la risa” de los cuentos de animales del Tío Remus (escritor de cuentos infantiles norteamericanos) era el lugar donde Brer Conejo se refugiaba para “cargarse las pilas” cuando las cosas no le iban como esperaba.

10. Ambos, el lector apasionado y el sufrido autor, saben que de encontrarse algún día a solas el final va a ser bastante siniestro y por eso deben evitarse a toda costa. Ningún autor hasta el momento escribe a la carta y no debemos sentirnos defraudados si nuestro escritor predilecto decide terminar nuestra saga de cabecera de la peor manera. Stephen King nos recuerda en este libro que Conan Doyle decidió “matar” a Sherlock Holmes y la madre del autor lo reprendió duramente.

Foto | La protagonista de la adaptación al cine de Misery

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...