Vacas

¿Qué es lo que hace que los escritores produzcan historias geniales? Cada uno tiene sus propias ideas, creencias y prácticas, como demuestra Rituales cotidianos: Cómo trabajan los artistas , el fascinante ensayo de Mason Currey sobre las costumbres de trabajo de los artistas (y lo que ellos creen sobre esas rutinas). El libro, editado en España por Turner, permite descubrir muchas cosas, como que algunos escritores tenían extrañas costumbres de escritura.

Friedrich Schiller y las manzanas podridas. ¿Cómo escribir teatro? En este caso, con una caja llena de manzanas podridas en una esquina. El escritor creía que el olor de las manzanas en descomposición le hacía sentir la urgencia de escribir.

Marcel Proust y el aislamiento. Cuando decidió dedicarse en entero a la escritura, Proust se encerró en su habitación parisina, con las paredes protegidas con corcho para aislar del ruido, y trabajaba desde su cama. Se levantaba a media tarde y trabajaba durante la noche, alimentándose con café con leche y croissants que le traía su servicial ama de llaves Celeste.

– Gertrude Stein y las vacas. A Gertrude Stein le inspiraba ver una buena vaca mientras escribía. Le gustaba escribir en el baño, por cierto, pero prefería el aire libre y la compañía bovina. Con Alice Toklas recorría la región francesa de Ain buscando una zona con rocas y vacas que inspirase su escritura. Cuando la encontraban, Stein se sentaba con su cuaderno y su lápiz y Alice Toklas traía a la vaca más inspiradora al cuadro visual de Stein. Si la vaca no era la adecuada, conducían hasta encontrar otro campo con vacas.

– Maya Angelou y los hoteles. La escritora estadounidense no es capaz de escribir en casa, porque su casa es demasiado bonita para concentrarse. Necesita lugares anónimos, como hoteles y moteles. Cuando más cutres, mejor. Busca un hotel con una cama y, con suerte, su propio lavabo y allí escribe.

– Truman Capote y estar acostado. Capote solo conseguía escribir si estaba en posición horizontal. Por eso trabajaba en cama o tendido en un sofá, tumbado y bebiendo. Recordad que era la época de las máquinas de escribir y no los portátiles, así que Capote se llevaba su máquina y, haciendo equilibrios con ella sobre las piernas, trabajaba.

Foto  I-Man–10N

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