picnic en hanging rock

Durante semanas tuve Picnic en Hanging Rock en mi pila de libros pendientes, una pila que no daba bajado y en la que no daba llegado a esta novela de Joan Lindsay. Porque debo confesar que le tenía muchísimas ganas, desde que la descubrí en una de esas listas habituales que aparecen en todos los medios (ejem…) sobre libros que sirven para un tema, sobre libros que hablan de lo que sea o sobre libros que hay que leer (póngase la lista que se quiera). Esta novela estaba en una lista de libros sobre San Valentín y era, además, una recomendación de lectura diferente.

Porque Picnic en Hanging Rock no es una novela de amor para un día de San Valentín. No, en absoluto. Y tampoco es una novela que haya que leer en San Valentín. Es una novela que hay que leer cada día del año (y posiblemente varias veces: siento la tentación de volver a leerla ya otra vez desde el principio y fijarme en todos esos pequeños detalles del puzle que en la primera lectura no miré con la misma atención que otros).  Picnic en Hanging Rock (que en castellano está editada por Impedimenta) es una de esas novelas que hay que leer. Y si después de esta afirmación tan rotunda sigues teniendo dudas sigue leyendo. Van unas cuantas razones para convencerte.

Es una inquietante novela de misterio

PicnicHanging RockLa historia de Picnic en Hanging Rock es la historia de una misteriosa desaparición que mantiene en vilo a los personajes (y al lector) durante las algo más de 300 páginas que lleva su desarrollo. Estamos en el día de San Valentín de 1900, un sábado. Es verano, es Australia y las alumnas del colegio Appleyard, un selecto colegio para señoritas ubicado en un caserón que bien podría haber sido trasplantado desde la campiña inglesa a las antípodas, se disponen a celebrarlo con un picnic en un parque, al pie de Hanging Rock (un conjunto de rocas imponente y muy elevado en el medio de una planicie).

La directora del colegio dice adiós a las 20 niñas, que van acompañadas por dos de las profesoras (una seria profesora de matemáticas que ve el mundo solo en fórmulas matemáticas y la encantadora profesora de francés) y por el cochero del pueblo. Tienen que volver a las ocho, para cenar, pero el tiempo pasa, la noche cae y nadie ha vuelto. La directora empieza a preocuparse y su preocupación se acaba demostrando certera. Cuando vuelven las excursionistas, las niñas están al borde la histeria. Cuatro niñas se adentraron en el conjunto de rocas, pero solo ha vuelto una y no consigue decir nada de lo que ha ocurrido. Pero no solo han desaparecido tres escolares. Nadie sabe tampoco dónde está la profesora de matemáticas.

Es una novela perturbadora

El grueso de la historia lo leí por la noche, que ya sabemos que es cuando se deben leer las historias de miedo (o quizás no…), y cuando dejé de leer (al día siguiente, maldita sea, tenía que madrugar) lo primero que pensé fue “es una historia perturbadora”. Lo cierto es que mientras lees, esa prosa tan sencilla y esa historia en la que parece que nos están simplemente enunciando lo que pasó (pero tan bien… Lindsay es una sublime narradora) no eres realmente consciente de que estás leyendo algo tan terrible. Cuando te despegas de la historia y todos los pequeños detalles con los que la autora juega te golpean, te das cuenta. No es una novela de miedo, claro. Pero da cierta cosa.

Es una novela de internado

Y sí, podríamos decir que en Librópatas nos encantan las novelas de internado.

¿Es verdad, es mentira?

Cuando abres la novela aparece un dramatis personae y esta declaración: “El lector tendrá que decidir por sí mismo si Picnic en Hanging Rock es una historia real o ficticia. En cualquier  caso, semejante cuestión parece no revestir demasiada importancia, dado que el fatídico picnic tuvo lugar en el año 1900 y los personajes que aparecen en este libro llevan mucho tiempo muertos”. Y ahí Lindsay ya te tiene para siempre.

La historia ha obsesionado a los lectores durante décadas y durante décadas han intentado encontrar la respuesta a esta cuestión. ¿Es verdad? ¿Es mentira? Por haber hasta hay fans del libro que se han lanzado a especular con los hechos y con las causas y que han por ello desarrollado teorías y más teorías sobre lo ocurrido. La autora – aunque se lo preguntaban siempre – nunca fue realmente clara sobre si la novela era un hecho real o un hecho completamente ficticio. Y si en los tiempos de Google es muy fácil saber la verdad, lo cierto es que en esta dualidad y este misterio que envuelve el misterio hay un nuevo polo de atracción.

Los personajes. ¡Los personajes!

No, en Picnic en Hanging Rock no hay un solvente detective que llega de la ciudad dispuesto a resolver de un plumazo el crimen (si es que ha habido un crimen). En absoluto. Picnic en Hanging Rock es un caleidoscopio en el que se puede seguir como los hechos van afectando a las vidas de diferentes personajes, que Lindsay presenta de una forma completa (y compleja) y que son quienes con su eco van conformando la historia y van dando forma al misterio principal. De hecho, la novela no tiene solo el misterio de qué ha ocurrido con esas cuatro desaparecidas. A medida que se va desliando la madeja empiezan a mostrarse muchas nuevas historias.

Foto Adaptación al cine

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