Ahora que hemos entrado en el mes de septiembre, toca hacer balance de cómo van nuestros propósitos para el año y cómo vamos en nuestra carrera por cumplirlos. Para otros – y aunque hace mucho tiempo que dejé el colegio no puedo evitar seguir viéndolo así – septiembre es el principio del año ‘de verdad’ y por tanto el momento en el que se asumen planes, objetivos y retos. En la lista de ideas y de cosas que se quieren hacer este año sí, habrá en no pocos listados el de cumplir con un reto de lectura. Los retos de lectura son divertidos, emocionantes y ayudan a leer fuera de la zona de confort. Pero también son muchas veces muy ambiciosos. En otras ocasiones, simplemente, calculamos mal nuestras fuerzas lectoras.

Llegar al final del tiempo previsto para leer todo lo que se tiene que leer con una parte muy importante de todos los títulos aun esperando la lectura es razón para el estrés y para el agobio lector. Lo sé muy bien: aunque todos los años me digo que voy a hacer muy bien el retópata, en la mayoría de las ediciones llegué al final con una cierta sensación de agonía. En el primer año, cuando todo era nuevo y brillante y yo bastante ingenua en los retos de lectura, enfrenté las últimas semanas de diciembre haciendo un maratón de lecturas acordes.

Y este año a veces miro mi lista de lecturas pendientes para llegar al objetivo final con cierta aprensión. Me siento un poco como cuando te decían que no dejases todos los deberes para el último día y no hacías mucho caso, hasta que llegaba el día de hacer lo que tuvieses que hacer y sentías que jamás lograrías llegar hasta el final.

Por tanto, como he cometido muchos errores leyendo en el reto de lectura de Librópatas y como he hecho las cosas mal muchas veces, tengo muy claro lo que no se debe hacer. Del negativo de mis experiencias, se debería extraer la lista de consejos para sobrevivir a un reto de lectura (y lo que yo debería aprender de una vez por todas).

  1. Escoge bien el reto lector

Esto es, no te dejes llevar por las modas, los entusiasmos o lo que está haciendo tu amiga X. Piensa bien qué te interesa leer y por qué y sobre todo cuáles son las capacidades lectoras que le puedes dedicar.

  1. No peques de exceso de ambición

Ni tienes que leer 100 libros al año ni hacer tres retos de lectura con 25 libros cada uno. Piensa seriamente cuánto puedes leer y sobre todo cuánto quieres leer.

  1. No estás preparando unas oposiciones: puedes parar y puedes abandonar

Si participamos en un reto de lectura es por el placer de leer y de descubrir nuevos libros, autores o literaturas. No hay que agobiarse pensando en el final o en lo que has asumido que vas a hacer. No has firmado un contrato de permanencia con una operadora de telecomunicaciones. Puedes tomártelo con calma.

  1. No dejes todo para el final

Ten en cuenta cuánto vas a leer o cuánto tendrás que leer y repártelo a lo largo del año. Mi error recurrente es no cumplir con mis objetivos establecidos en enero (lo de leer al menos dos libros del reto al mes) y dejar que se me acumulen. Mantén cierto ritmo de lectura para que la experiencia sea menos estresante y más relajada.

  1. No seas esclavo del reto de lectura de turno

Leer libros para un reto está muy bien, pero no hagas que todas tus lecturas se orienten al reto. Si quieres leer un libro que no tiene nada que ver, adelante. El reto no tiene que dominar todos tus momentos lectores.

  1. Comparte

Hacer un reto en solitario es muy aburrido y lo más probable es que acabes tirando la toalla. Lo mejor es hablar con otros lectores que también lo estén haciendo (en Librópatas tenemos un grupo en Facebook en el que los lectores comparten sus experiencias y los libros que están leyendo: sinceramente, ¡son lo mejor del reto!)

  1. Diviértete

No hay que afrontar el reto de lectura como el listado de lecturas obligatorias de la asignatura de turno del instituto o de la universidad, listado que muchas veces se hacía cuesta arriba. Los retos de lectura son para divertirse y para disfrutar de la lectura.

 

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