Dia de la Mujer Trabajadora rosie riveter remachadora

Este domingo se celebra en todo el mundo el Día de la Mujer Trabajadora, una jornada que se empezó a festejar a principios del siglo XX como una reivindicación del papel de la mujer como profesional (cuando entonces se estaba incorporando al mundo laboral mucho más allá de los cuatro puestos que le habían reservado) y como homenaje a las trabajadoras de una fábrica textil estadounidense que murieron abrasadas en un incendio por culpa de la mala praxis laboral. Durante siglos, los trabajos que la mujer podía desempeñar fueron muy escasos y limitados, además de mal pagados (aunque sobre eso podríamos decir mucho).

Para celebrar el Día de la Mujer Trabajadora y para recuperar la memoria de las mujeres trabajadoras de los últimos siglos, hemos seleccionado una serie de libros escritos sobre mujeres profesionales en el momento exacto en el que estas trabajaban (y por mujeres, salvo una excepción). Institutrices, dependientas y becarias son algunas de las protagonistas.

Agnes Grey, de Anne Brontë. Tanto Charlotte como Anne Brontë escribieron sobre institutrices, quizás porque ellas mismas lo habían sido. La novela sigue a la protagonista en las dos familias con las que tiene que tratar y muestra como se debe enfrentar a los niños mimados que tiene que cuidar. Publicada en 1847, es una historia que funciona muy bien para ver la precaria situación a la que estaban abocadas las mujeres sin recursos en la época.

El Paraíso de las Damas, de Émile Zola. A medida que avanzaba el siglo XIX, las mujeres no solo podían ser institutrices o doncellas. Empezaron a aparecer nuevas profesiones, como la de dependienta. En esta fascinante novela de Émile Zola se sigue el crecimiento de una de las nuevas galerías comerciales de la época, que encantan a los consumidores y les empujan a gastar y gastar. Y todo lo vemos gracias a Denise, una de las dependientas de la sección de ropa femenina (que irá creciendo desde auxiliar hasta posiciones más elevadas mientras el dueño de la galería se muestra cada vez más interesado en ella). Publicada en 1883.

La Tribuna, de Emilia Pardo Bazán. Publicada también en 1883, la autora se sentó a observar como trabajan las cigarreras de la fábrica de tabaco de A Coruña para entender sus dinámicas de trabajo y sus problemas (y se llevaba con ella a su hijo para caerles un poco mejor). Amparo es una joven cigarrera con inquietudes política que intenta convencer a sus compañeras de las bondades de la causa republicana (al tiempo que un señorito intenta seducirla a ella). Las relaciones laborales aparecen perfectamente retratadas, con todo el detalle de la novela decimonónica.

The War Workers, de E. M. Delafield. No está traducido al castellano, pero si os sentís cómodos leyendo en inglés puede ser una opción en lectura fácil de localizar (está en ebook de descarga libre). Lo más interesante de este libro no es su argumento, en realidad, sino su contexto. Delafield lo escribió en 1917, durante el mismo tiempo que narra en la novela, y lo publicó en 1918. La novela sigue a las trabajadoras de una estación de intendencia británica durante la I Guerra Mundial y muestra el trabajo que hacían las mujeres en la retaguardia (y cómo estaba cambiando su posición).

Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa. No es contemporánea a los hechos que narra ni tampoco está narrado por una mujer que vivió ese tiempo o esas experiencias, pero merece entrar en el listado. La autora se basó en las experiencias de su madre, que fue maestra en los años 20 para escribir esta novela sobre una maestra entre los años 20 y 30 en España. Muy recomendable.

Como vive la mujer en España , de Magda Donato. Todas las excusas son buenas para leer los libros (dos) que las editoriales han recuperado recientemente de lo publicado por Magda Donato, pionera del periodismo en España (y si queréis alguna aquí tenéis una cuantas razones para leer a Magda Donato). La autora fue una de las periodistas por excelencia en la España de los años 20 y 30, infiltrándose en los lugares para hacer periodismo de investigación (se hizo pasar por presa o por loca). Este libro recoge las crónicas que publicó en 1931 en un periódico madrileño, justo de forma paralela a la proclamación de la II República, cuando se recorrió la geografía española viendo cómo vivían – y trabajaban – las mujeres españolas.

– Lo mejor de la vida, de Rona Jaffe. Publicado en 1958 y ambientado en 1953, la novela sigue la vida de varias secretarias en el Nueva York de la época. Jaffe no solo fue una de esas jovencitas auxiliares de las oficinas neoyorkinas sino que además entrevistó a muchas mujeres de la época para saber qué les preocupaba y cómo eran realmente sus vidas.

El diablo viste de Prada, de Lauren Weisberger. Más allá de las polémicas sobre los personajes reales que inspiran la novela y más allá de la parte best-seller del libro (y las cuestiones sobre si Weisberger tenía una historia genial más que talento para escribirla: hay una continuación y es horrible), la novela es un ejemplo perfecto sobre la vida de las becarias-asistentes-trabajadoras precarias del siglo XXI. Jefes tiranos, trabajadoras malpagadas y horarios de infierno son retratados perfectamente en esta novela. Es de 2003.

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