Como ya sabréis, este sábado 12 de mayo por la noche es el Festival de Eurovisión, esa cita anual en la que los diferentes países de Europa (y alguno de Oceanía) compiten cantando. Y como todo buen evento nos parece una buena excusa para buscar libros y leer hemos hecho una lista de lecturas. No es la primera vez que nos plantamos celebrar Eurovisión leyendo. Hace unos años ya hicimos una lista de lecturas ligadas a los países que habían llegado a la final. Lo que ha cambiado este año es que hemos decidido centrarnos en los clásicos: en vez de escoger títulos sin más de la literatura de cada país, hemos buscado únicamente clásicos de cada uno de los países finalistas de Eurovisión 2018.

¿Qué es un clásico? Las normas de partida que nos hemos impuesto han sido el que el texto haya sido publicado/escrito antes de los años 50 y que forme parte de la historia de la literatura de su país (aunque ya veréis que es algo complicado). Y, además, el libro en cuestión tiene que estar publicado en castellano.

Y lo que viene a continuación son los resultados. En teoría, a menos que hayamos copiado mal el listado, este es también el orden en el que actuarán los diferentes países participantes en la gala de este sábado.

Ucrania

Vamos a hacer un poco de trampas con Ucrania ya para empezar. Dado que en el XIX Ucrania era parte del Imperio Ruso, no pocos autores clásicos de la literatura rusa son escritores ucranianos (aunque no escriben en este idioma). Vamos a sumar a la lista las Almas muertas, de Nikolái Gógol. Como bonus track difícil de encontrar añadimos los Diarios de María Bashkirtseff.

María Bashkirtseff los escribió en Francia, donde intentaba abrirse camino como pintora. Los diarios fueron uno de esos textos súper populares del XIX y de principios del XX (en libros de la época no es difícil encontrar referencias) y ahora uno de los ejemplos clave sobre cómo se manipula la imagen que proyectan las mujeres. Los diarios fueron censurados salvajemente por la madre de María Bashkirtseff antes de la publicación para convertirlos en la historia de una chica valiente resignada ante la muerte (haciendo que fuese mucho más dulce de lo que en realidad era y mucho más ideal del XIX de lo que era).

España

Como aprovecho cualquier ocasión para recomendar este libro, no voy a desperdiciar esta oportunidad. Leed Insolación, de Emilia Pardo Bazán, un libro que en su momento fue escandaloso y que trata el deseo femenino sin penalización ni el clásico heroína castigada por dejarse llevar (¡¡en el siglo XIX!!). Asís, una noble gallega que reside en Madrid, conoce a un joven atractivo y se deja llevar (la culpa es del calor, claro).

Eslovenia

Con Eslovenia empezamos a hacer un poco de trampas en lo que consideramos un clásico. Un autor vivo no debería ir en este listado, lo sabemos, pero el abanico de libros eslovenos que podemos leer en castellano es muy limitado. Así que añadimos al autor más destacado del siglo XX de la literatura eslovena, Boris Pahor, uno de esos nombres que de vez en cuando aparecen en las quinielas del Nobel. Su novela Necrópolis, una historia autobiográfica sobre el Holocausto, está publicado en castellano por Anagrama.

Lituania

Icchokas Meras mereció un obituario cuando falleció en 2014 en El País, donde es señalado como el “maestro lituano de la novela corta”. Hay una traducción de uno de sus libros, Tablas por segundos, publicada hace 14 años por RBA, aunque ya solo se puede encontrar en segunda mano.

Austria

Como cualquier excusa es buena para leer a Stefan Zweig, aprovechamos Eurovisión para ello. Metamos en la lista La impaciencia del corazón.

Estonia

Literariamente hablando, Estonia tuvo un momento de pico de interés (al menos en los medios generalistas) con la publicación y el éxito de las novelas de Sofi Oksanen. Sin embargo, Oksanen no nos vale para la lista por varias razones. La primera es que es una autora contemporánea. La segunda es que es una autora finlandesa y no estonia. Siguiendo un poco con las trampas, podemos meter en el listado a Jaan Kross (otro nombre que ha entrado en ocasiones en las quinielas del Nobel) y que han publicado en España tanto Anagrama como Impedimenta. Vamos a quedarnos con El loco del zar, una novela histórica sobre un aristócrata estonio en la corte de Alejandro I.

Noruega

Si eres el padre del teatro moderno, tienes que acabar en este listado, aunque sea rodeado de novelas y relatos. A Noruega le añadimos Henrik Ibsen. Como en el último listado de Eurovisión ya apuntábamos Casa de muñecas, pongamos ahora Hedda Gabler.

Portugal

Lo habitual en las listas es recomendar a Pessoa, pero quizás sea el momento de dar una oportunidad a alguno de los autores del siglo XIX. Y, como es el país anfitrión, ahí van dos nombres: Eça de Queirós y Camilo Castelo Branco.  Como suele ocurrir con los clásicos, además, suelen estar bastante traducidos.

Por escoger dos títulos, sumamos Los Maias, de Eça de Queirós, (que lleva muchísimo tiempo en mi lista de libros pendientes de leer y que quizás sea el momento en el que le llegue su hora) y Amor de perdición, de Camilo Castelo Branco (una de esas historias de amor y muerte tan del Romanticismo, basada en la historia de uno de los tíos del escritor, quien también tuvo su propia biografía llena de dramas amorosos)

Reino Unido

Nos quedamos con Historia de dos ciudades, de Charles Dickens, por aquello de que la historia se divide entre Londres y París y esa dualidad de países es muy eurovisiva.

Serbia

¿En qué literatura metemos a Ivo Andric? En su época, lo metían en la literatura yugoslava, pero ahora ¿lo metemos en la literatura bosnia, por su lugar de nacimiento, o en la serbia, porque se murió en Belgrado? La Wikipedia no ayuda mucho y la lengua en la que escribía, serbocroata, ya no existe. Así que lo vamos a meter aquí simple y llanamente para poder poner uno de sus libros (y no, no va a ser Un puente sobre el Drina). Metemos La señorita, una novela psicológica sobre una mujer obsesionada con el dinero.

Alemania

¿Qué más adecuado para un festival que ven millones de personas que un libro que tuvo también audiencias masivas? Las penas del joven Werther, de Goethe, tuvo audiencias masivas y tuvo desde el primer momento peregrinos literarios, turistas que intentaban seguir los pasos del protagonista. Para la mujer que había inspirado el personaje femenino, Charlotte Buff, fueron además bastante molestos.

Aunque si alguien sabe alemán o es capaz de encontrar alguna de las traducciones del pasado en libreros de viejo, podría leer a E. Marlitt, el pseudómino de Eugenie John, una escritora alemana del XIX que empezó a escribir cuando se quedó sin ocupación (era lectora de una princesa alemana) y que fue una de las autoras más vendidas de su momento.

Albania

No es uno de los países de los que resulte exactamente fácil encontrar libros traducidos en castellano que no sean los de un par de autores concretos (sobre las traducciones del albanés, este artículo es muy interesante). Como en otras literaturas europeas, la literatura albanesa tuvo su momento de renacimiento y comienzo de producción en el siglo XIX, aunque ligado a diferentes revistas y no de un modo que parezca fácil de encontrar para el lector actual que lee en traducciones. Así que estiramos un poco lo que consideramos un clásico y aceptamos a Ismail Kadaré. Lo último publicado en España ha sido La muñeca, en Alianza.

Francia

Es probable que Francia sea uno de los países más fáciles de esta lista para leer un clásico traducido al castellano, porque Francia y su literatura han sido tradicionalmente lo que se ha leído en España y el mercado cultural de referencia. Podríamos poner muchas obras y es muy difícil quedarse con una, pero nos hemos quedado con Emile Zola y su El Paraíso de las Damas, que tiene una edición en Alba con una de sus traducciones cuidadas. La novela (estoy convencida que la menos trágica de Zola) sigue a una joven ‘de provincias’ que llega a París para trabajar en unos grandes almacenes. El libro es fascinante y no solo como novela, sino también como estudio del nacimiento del consumo moderno.

República Checa

Jaroslav Hašek está considerado el clásico de principios del siglo XX de la literatura checa (y escrita en checo). Acantilado publicó Los destinos del buen soldado Švejk durante la guerra mundial, una novela paródica y antibelicista que es la que es considerada la gran obra del autor.

Dinamarca

En la literatura danesa hay muchos más escritores, estamos seguras. Pero en la redacción de Librópatas en cuanto nos dicen Dinamarca, no podemos pensar en nadie más que Isak Dinesen, el pseudónimo de Karen Blixen. No vamos a meter en la lista, eso sí, el ubicuo Memorias de África, sino otra historia, El festín de Babette, sobre choques culturales europeos y comida (más eurovisivamente traída…)

Australia

Sí, Australia participa en Eurovisión. Y, no, no es una novedad. Empezó hace unos años con una invitación especial y se ha convertido en un clásico.

¿Qué libro recomendar sobre literatura australiana? Dado que una parte de la redacción de Librópatas es fan entusiasta de El principio de la sabiduría, de Henry Handel Richardson, la elección parece clara. Es una novela de internado, pero no esperéis un Torres de Mallory. Podéis completar con esta lista de libros imprescindibles de la literatura australiana publicada hace unos años.

Finlandia

Una de las novelas que se considera más importantes de la literatura finlandesa (y el libro que más se ha vendido en Finlandia tras la Biblia) fue traducida y publicada no hace mucho por Nordica. Es Los siete hermanos de Aleksis Kivi, que sigue a siete hermanos como bien deja claro su título y que implicó para su autor diez años de trabajo.

Bulgaria

En Bulgaria vamos con Ivan Vazov (un poeta del XIX que entra dentro de la categoría poetas a los que luego les dedican calles y monumentos) fue traducido en los años 80. Es material de bibliotecas y librerías de viejo, pero Bajo el yugo, que es una novela escrita sobre una revolución poco después de que ocurriese, está publicada en castellano (y ¡hasta tiene entrada en la Wikipedia!, no tan habitual para estas obras).

Moldavia

Moldavia fue uno de los países que me hicieron plantearme por qué me había metido yo en esto. Encontrar un clásico traducido al castellano ha sido imposible, así que hago un llamamiento a la colaboración en los comentarios. Para valientes está la Crónica de Moldavia: después de mediados del siglo XIV hasta el año de 1594, de Grigore Ureche, escrita en el siglo XVII y que está traducida al francés.

Suecia

Selma Lagerlöf fue la primera mujer en obtener un Premio Nobel de Literatura, allá por 1909. Teniendo en cuenta que el número de mujeres en haber ganado un Nobel de Literatura es muy pobre, Lagerlöf ya hubiese tenido muchos puntos para entrar en esta lista. Sumando las últimas noticias del Nobel, ha sido una elección casi sin pensar. Funambulista publicó no hace mucho su La leyenda de una casa solariega.

Hungría

Sin dudarlo: un clásico del siglo XX, Sandor Marai. Además, su obra está ampliamente traducida en castellano. ¿Le queda algo de Sandor Marai a Salamandra por publicar? Ponemos en la lista La mujer justa, la historia de un triángulo amoroso contada desde tres puntos de vista.

Israel

La embajada israelí en España tiene un listado de libros de su literatura publicados en castellano que nos ha simplificado bastante el trabajo y que ha evitado que os recomendemos a Amos Oz (no exactamente un clásico). David Vogel escribía en hebreo, pero tenía nacionalidad austríaca (claro que tener nacionalidad israelí en los años 20 era algo complicado). En castellano la más reciente de sus obras publicadas es Todos marcharon a la guerra (en Xordica), una historia autobiográfica sobre la experiencia en los campos de internamientos franceses (y que su autor enterró en un jardín), aunque también está publicada y traducida Una novela vienesa.

Países Bajos

Aunque gracias a internet descubrimos a Aagje Deken y Betje Wolff, dos escritoras del XVIII que escribían y vivían juntas y que son consideradas las madres de la novela moderna holandesa, no están traducidas al castellano. Así que vamos a añadir a la lista un clásico del siglo XX de no ficción y que siempre es una buena idea para sumar a una lista de lecturas, el Diario de Ana Frank.

Irlanda

¿Es este el momento para sentarse a leer el Ulises de James Joyce de una vez por todas? Como la idea de leer el Ulises gracias a Eurovisión nos parece fabulosa (y un ataque frontal a todos los prejuicios de los culturetas), aquí la metemos en el listado. Tememos que la lectura nos acabe pareciendo tan larga como el proceso de votación… pero quizás también sean nuestros prejuicios.

Chipre

Chipre no solo tiene una de esas posiciones que los expertos en Eurovisión siempre dicen que son buenas, sino que además es uno de los grandes favoritos. Cuando preguntamos a Disquecool, el medio de tendencias del que somos hermanas y que hace seguimiento sobre el festival quién creían que era el gran favorito para ganar, lo tuvieron claro: “Chipre”. Tuvo mucho éxito en Twitter esta semana y encabeza las listas de apuestas. Encontrar, sin embargo, autores clásicos de su literatura no es tan fácil ni parece tan seguro. Nos hemos quedado con George Philippou Pierides (nombre que aparece en algún que otro listado), aunque su Tetralogía de los tiempos solo la hemos encontrada traducida al inglés.

Italia

Como en el caso de Francia, Portugal o Reino Unido, encontrar clásicos traducidos del italiano no es muy complicado. Nos hemos decantado por La virtud de Checchina, de Matilde Serao, que recuperaba no hace mucho Ardicia, porque es la vuelta de tuerca escrita por una escritora a la clásica historia de triángulo amoroso y mujer adúltera del XIX.

Fotos Andres Putting, Thomas Hanses (cortesía Festival de Eurovisión) y Eurovision Song Contest

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...