amistad

Las palabras son muy importantes, ya no solo como herramientas del lenguaje sino también por su significado (evidente y oculto). ¿Por qué usamos una palabra y no cualquier otra? Por ejemplo, ahora todo es cool, las cosas raras son WTF o bizarras y nos reimos vía LOL. Las palabras tienen modas y las modas son analizables. Ahora, gracias al big data y al uso que hacen en sus herramientas algunas grandes empresas es mucho más fácil analizarlo.

Google tiene dos herramientas que nos permiten acercarnos al mundo y sus tendencias vía big data. Una es Google Trends, para explorar las búsquedas que se hacen en internet (como, por ejemplo, la evolución del mundo de los libros, quiénes son los escritores franceses del XIX más populares o el efecto que El gran hotel Budapest ha tenido en Stefan Zweig). La otra es Ngram Viewer, que extrae sus resultados de los libros que Google ha escaneado con Google Books (segmentado incluso por corpus literarios). Y así podemos investigar lo que queramos, como por ejemplo la evolución de la amistad en los últimos 200 años de literatura en castellano. ¿Cómo se llama a los amigos? ¿Y son las palabras de argot realmente de argot? Eso es lo que hemos hecho: analizar cómo se habla de la amistad en los libros españoles de los últimos 200 años.

– Amigo. La palabra amigo se ha ido manteniendo más o menos estable en el corpus literario en castellano, aunque ha tenido momentos de bajón recientes (como en 1991, cuando se encuentra con menos densidad en las obras en castellano)  y en el comienzo de los tiempos (por comienzo de los tiempos nos referimos a lo que mide Google Ngram Viewer). En 1803, 1815  y 1819 hay picos a la baja en el uso de amigo, quizás porque eran momentos un poco turbulentos en la historia española. El top de la amistad está en los años 20: 1921 y 1920 son, respectivamente, los años en los que más se usa la palabra amigo.

– Camarada. Un término que nos suena vintage y soviético, pero que en España estuvo muy de moda en los años 30 (leed alguna novela sobre la Guerra Civil y os lo encontraréis en cada página). Así que sorprendentemente el pico del uso de camarada está en los libros entre 1937 y 1940 (con un bajón en 1939). También hay un pequeño pico en el uso de camarada en 1860, aunque vuelve a bajar y no comienza a repuntar hasta comienzos del siglo XX (y claro está la Revolución Rusa). Y, muy interesante, el término se mantuvo más o menos en los registros altos durante la dictadura y cayó con la llegada de la democracia. ¿Os imagináis qué está pasando ahora con camarada?

– Colega. Hoy colega nos suena o bien demodé (algún ochentero que sigue queriendo hablar como la juventud)  o al mundo del trabajo, pero sorprendentemente colega no empezó ha aparecer en los libros de forma abrupta en los 80. El pico más alto del uso de colega está en el 88, pero en el 88 del siglo XIX. Luego triunfó en 1968 y empezó a caer irremediablemente. En los últimos años ha vivido un ligero repunte quizás, quién sabe, gracias al boom de libros de autoayuda para la oficina.

– Coleguilla. Esta formula, que suena todavía más a persona que se ha quedado congelada en 1987, ha tenido especial fortuna en los últimos años. Está en pico ascendente, culminando con su mejor año en 2007 (los datos de Google solo llegan a 2008).

– Compañero. Otra palabra que puede sonar a argot revolucionario. De hecho, el boom de compañero está a comienzos de siglo, cuando se intentaba usar un vocabulario que fuese igualitario (véase el camarada de arriba). La ascensión de compañero está en los años 20, se mantiene alta en los 30, cae en los 40 y luego se mantuvo más o menos estable hasta pasar de moda en los 80. ¿Y qué ocurre ahora? Los compañeros empiezan a estar nuevamente de moda.

Aún así, en la visión general, amigo es lo que se lleva y sigue ganando por goleada, seguido por compañero.

Foto  AlicePopkorn