triste

Tener amigos que leen es una de las grandes cuestiones que buscan los librópatas. Ese amigo con el que puedes hablar del libro que has leído y que comparten tu pulsión por entrar en todas las librerías con las que os cruzáis en la calle es muy importante (¡ese amigo te entiende!), aunque también puede ser una de las causas de un montón de noches de dormir y de terribles tragedias cuando tienes que prestarle un libro. Así que quizás por ello (y para prevenir muchos problemas) es mejor marcar las reglas antes de nada y dejar claro que hay ciertas cosas que no se deben hacer con un libro ajeno. Aquí van 7 posibles normas que deberían funcionar como ley.

1. Fumar

Y no, no me refiero a que te fumes el libro (que tampoco) sino más bien que inicies al libro en los placeres (o los dolores) de la nicotina. Si no es tu libro no fumes encima, al lado, debajo o como se te ocurra (nunca hemos visto el caso pero ya lanzamos la advertencia: tampoco lo uses para poner encima el cenicero), ya que es probable que al dueño del libro no le haga ninguna gracia.

2. Doblar las páginas

Sí, ninguno usamos nunca marcapáginas pero jamás, jamás, JAMÁS, dobles las páginas de un libro que no te pertenece.

3. Escribir, subrayar y otras cosas similares

No, tampoco vale hacerlo con lápiz “y ya luego lo borro”. Ni siquiera si es un libro que te han dejado para estudiar.

4. Maltratarlo

Aquí tampoco vale la excusa de “es que soy un poco desastre”. Si no es tu libro tendrás que protegerlo hasta el extremo. Nada de doblar la portada, nada de dejarlo por el bolso chocando con todo y nada de tirarlo por las mesas de casa.

5. Llevártelo a la playa

Leer en la playa es genial, pero siempre que lo hagas con tu propio libro… Las páginas se llenarán de arena, salitre y posiblemente marcas de crema solar (da igual el cuidado que tengas, es inevitable). Igual que no te llevarías una edición de coleccionista a la playa, no te lleves un libro ajeno (¡¡aunque sea de la biblioteca!!) (de hecho… ¡¡¡mucho menos si es de la biblioteca!!!).

6. Represtarlo

A menos que te hayan dado permiso explícito el libro solo es para tu lectura.

 7. Perderlo en una mudanza

Ya sabemos que las mudanzas las carga el diablo, por eso si tienes libros que no te pertenecen mételos en una bolsa de la que no te separarás NUNCA mientras cambias las cosas de sitio.

Foto burak kostak

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