Sí, nuestra parte racional del cerebro sabe que ser escritor es, al final, como tener una profesión otra cualquiera. La parte no racional espera siempre encontrar historias especiales asociadas a los escritores, historias que muestren que en cierto modo están hechos de una pasta diferente. Y entre esas historias las de tener hábitos un poco raros se dan ya por esperables, especialmente cuando se habla de procesos creativos y de cómo los escritores encuentran su inspiración.

Por supuesto, hay escritores que llevan vidas ordenadas y trabajan de forma muy estructurada para conseguir sacar adelante sus novelas. Pero, al final, los que llaman nuestra atención son los que hacen cosas raras, ¡cosas de genio creativo!, para trabajar en sus obras. En Recipes for Good Luck, de Ellen Weinstein, se recopilan los hábitos más bien extraños de algunos genios creativos. En FastCompany han hecho una antología con algunos ejemplos y nos hemos quedado con los ejemplos literarios.

Virginia Woolf

Escribía de pie – en un escritorio preparado para ello, como los que escritorios de pie que estuvieron de moda hace un tiempo – para así poder tener una mejor perspectiva de su trabajo porque podía dar un paso atrás y distanciarse del mismo para verlo desde un punto diferente.

Agatha Christie

Escribía en cualquier lugar, pero planeaba sus tramas comiendo manzanas mientras se daba un baño.

Charles Dickens

Siempre dormía orientado hacia el norte, porque creía que eso lo convertía en más creativo. Llevaba una brújula con él incluso, para poder siempre orientar su cama en esa dirección

Dr. Seuss

El escritor de historias infatiles (un icono en el mercado en inglés) escribía con un sombrero puesto para luchar contra la página en blanco (Sí, tampoco vemos la relación entre una cosa y otra)

Dan Brown

¿Cómo salir de un proceso de bloqueo de escritor? Si eres Dan Brown te pones unas botas de gravedad y cuelgas boca abajo en un marco especial para que la inspiración vuelva.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...