libros

No existen porcentajes exactos de cuántos lectores sufren de este terrible mal, un mal claramente acentuado por el hecho de que cada vez aparecen más y más libros interesantes en las librerías y que además lo hacen (¡malditos sean!) con preciosas ediciones que los convierten en irresistibles. Es el mal de tsundoku, una palabra japonesa intraducible pero que necesitamos incorporar a nuestro día. Es el comprar libros para después no leerlos, ese, al final, comprar libros que se amontonan en la creciente pila de libros por leer.

Y sufrir de tsundoku hace que los lectores no solo tengan sus casas llenas de libros que esperan leer en algún momento, sino que además les obliga a enfrentarse a un montón de complicadas situaciones en su día a día. Los pobres aquejados tienen un montón de grandes problemas vitales. Aquí van unos cuantos.

Preguntarse qué leer ahora, cuando tiene montón de libros por leer

Sentir que no tienes nada que leer ni nada que le interese en ese momento mientras los libros por abrir (¡algunos con su plástico!) piensan en hacer una manifestación de protesta

– Que te pidan prestado ese libro que tú aún no has leído…

– “Veo que tienes X libro. ¿Qué tal está?”

Sentirte culpable al ver la pila de libros que has comprado y no has leído (aún)

– Hacer grandes promesas poniendo al cielo por testigo a lo Escarlata O’Hara de que leeras lo no leído. Saber que no vas a cumplirlas.

– Prometerte una y otra vez que no comprarás ni un libro más hasta que leas todo lo que tienes en casa

– Sentirte mal al llegar a casa con tus geniales bolsas de la librería cuando ves a tus tristes libros jamás leídos

– Acercarte a las mesas de novedades, alejarte…

– Encaminarte cabizbajo y lleno de culpabilidad hacia la caja de tu librería.

– Llevarte a las vacaciones la mitad de la maleta llena de libros que deberías leer de una vez por todas…

– … empezar la compra de libros nuevos ya en la librería del aeropuerto/estación

Pedir a tus amigos/familiares/libreros que no te dejen comprar ni un libro nuevo. Engañarles para poder hacerlo

– Autoengañarte. Sí, necesitas ese libro más.

– Odiar a tu librería online de cabecera y a sus emailings que te dicen que esto te podría interesar. Picar.

– Comprar un libro maravilloso, fascinante, que deberías leer ya mismo. Llegar a casa y darte cuenta de que ya lo tienes y no lo habías leído.

Foto ninocare/Pixabay

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