16057596308_96477961ab_z

Ser escritora no siempre puede ser una profesión a tiempo completo. No puede serlo ahora y no podía serlo, por supuesto, en el siglo XIX. Entonces posiblemente eran aún menos las mujeres que conseguían vivir al 100% de lo que escribían, aunque para algunas (y esto es algo de lo que se pueden encontrar muchos ejemplos en las letras en inglés, por ejemplo) eran una muy buena manera de complementar sus ingresos y conseguir redondear las cifras de ingresos familiares. Pero ¿a qué se dedicaban las escritoras del XIX al margen de las letras?

Leyendo Escritoras na Galicia do século XIX, uno de los últimos cuadernos del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, se pueden descubrir muchas cosas sobre las mujeres que publicaban durante el XIX en los medios gallegos y también emplear los datos biográficos de las mujeres analizadas para descubrir más datos sobre cómo era ser escritora entonces y las cosas que podían hacer además de ser autoras.

¿A qué se dedicaban las escritoras del XIX?

Escritora, poetisa, narradora.  De muchas de las escritoras que incorporan en el listado nos dan como ocupación que eran escritoras, narradoras o poetisas. Esto no debe llevarnos a pensar que vivían directamente de ello o que las obras que producían les daban unos ingresos constantes y sonantes. Muchas de esas mujeres que solo escribían vivían con su familia (padres, marido, hermanos) que eran los que tenían los ingresos. Unas pocas tenían ingresos propios gracias a la fortuna familiar.

Religiosa. Cuatro monjas aparecen en el listado de autoras que han hecho de las obras mencionadas o publicadas en los medios del XIX. Sus obras están muy ligadas a los contenidos religiosos.

Maestra. Convertirse en maestra era una de las pocas posibilidades que las mujeres tenían para encontrar una profesión y para lograr así una independencia económica. Por ello, muchas mujeres de finales del XIX y de principios del XX se preparaban para ser maestras en las diferentes Escuelas Normales en las que se podían estudiar esta profesión. Entre las escritoras del XIX había por tanto unas cuantas maestras y también unas cuantas pedagogas, que promovían un mejor sistema de educación.

Periodista. En el XIX empezaron también a hacerse populares las publicaciones destinadas al público femenino y también a aparecer muchas más firmas femeninas en los periódicos. Por ello, en la lista aparecen ya unas cuantas periodistas.

Librera. Solo hay un caso, pero nos ha llamado poderosamente la atención. Marcelina Soto Freire era impresora, editora y librera. Tenía su librería en Lugo y vendía un poco de todo, desde almanaques y calendarios piadosos hasta libros de espiritismo. Su librería fue, por cierto, heredada por otra mujer cuando murió en 1902.

Era un hombre. Curiosamente, en el XIX no era tan extraño que, detrás de un nombre femenino que firmaba un texto estuviese, en realidad, un hombre. Hacerse con un nombre de escritora venía bien para escribir ciertos textos, como podrían ser los artículos sobre moda.

Imagen artvintage1800s.etsy.com

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...