Isaac Asimov

Isaac Asimov es uno de los autores clásicos de la ciencia-ficción. Además de su carrera como científico, fue un escritor absolutamente prolífico (tanto que dejó más de 500 libros escritos y aún encontró tiempo para publicar artículos, no ficción y 9.000 cartas y postales). Según algunas estimaciones, para igualar lo que Asimov produjo en vida, uno tendría que sentarse a escribir durante 25 años y terminar una novela cada dos semanas.

Pero ¿cómo lograba Asimov escribir tanto, encontrar tantas nuevas ideas y no quedarse simplemente colapsado ante una nueva página en blanco (o de puro agotamiento…)? El escritor no dejó un decálogo o una lista de instrucciones, pero de lo que fue escribiendo a lo largo de su vida y diciendo sobre sus procesos de escritura se pueden extraer ciertas conclusiones que funcionan como consejos para escribir. En Quartz han peinado su obra para encontrar los consejos para escribir de Asimov y han logrado definir seis líneas maestras básicas sobre la cuestión. Son estas:

1. El proceso de aprendizaje dura toda la vida

Asimov escribió sobre cosas muy variadas y muy diversas, porque nunca dejó de seguir aprendiendo cosas nuevas. Siguió leyendo y leyendo y siguió estudiando y estudiando para adquirir nuevos conocimientos. Esos conocimientos le sirvieron a la hora de escribir sus libros. Y, muy interesante, leía sobre todo tipo de cosas.

2. No pasa nada si te quedas bloqueado

Uno de los principales temores de los escritores es el de sufrir el bloqueo de escritor. Es también uno de los principales temores a los que nos enfrentamos cuando decimos ‘voy a empezar a escribir’. Te sientas delante de la página y no ocurre nada. Asimov, como apuntan en el análisis, sufría de estos problemas como todo hijo de vecino («muchas veces, cuando estoy trabajando en una novela de ciencia ficción, me siento harto de ello y no soy capaz de escribir una palabra más»), pero no se dejaba vencer por ello. Lo que hacía era simplemente cambiar el formato: cuando estaba cansado de sus libros de ficción, escribía no ficción y cuando se cansaba con esto, volvía a lo anterior. Se tomaba vacaciones en cierto modo de lo que escribía y volvía luego con fuerzas tras pasar un rato en otro género.

3. Sé plenamente consciente de las inseguridades y dudas

Es habitual temer que lo que se ha escrito sea una basura y temer los comentarios y reacciones de los lectores. Se puede acabar reescribiendo todo veinte veces o desechando las ideas. Asimov les daba una oportunidad.

4. Reduce tus expectativas

Posiblemente este es el punto que resulta más chocante de todos los que han extraído como lecciones de las posiciones de Asimov sobre la escritura, pero ahí está. Como apuntan en el análisis de Quartz, Asimov estaba completamente en contra de buscar el perfeccionismo. Es decir, no hay que obsesionarse desde el minuto cero con la perfección. «Un escritor no puede estar dudando de la calidad de su escritura», decía, señalando que había que «estar enamorado» de lo que se había escrito. No solo hay por tanto que dejar de pensar que se puede escribir una novela de Premio Nobel al primer intento, sino que además hay que creer en lo que se escribe.

5. Escribe más y haz más cosas

La cura para ese perfeccionismo que paraliza e impide avanzar está, según estas lecciones, en simplemente hacer más cosas, en escribir más. Si tienes que concentrarte en todos los libros que vienen a continuación, no te obsesionarás con lo que está ocurriendo con este.

6. Y piensa, piensa mucho

Como le respondió Asimov a un amigo cuando le preguntó de dónde sacaba sus ideas, este le respondió de «pensar y pensar y pensar hasta que estoy harto».

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