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Aunque pueda parecer una de esas cosas ultramodernas que empezaron con los victorianos y que por tanto todos asociamos a aristócratas vestidos de blanco, lo cierto es que el tenis tiene una historia mucho más amplia y que va mucho más allá de esos aristócratas que jugaban entre ellos con raquetas ultracaras. Tenis en la luna, de Luis Vergés, un breve ensayo que acaba de publicar Melusina, es un recorrido por la historia del tenis que permite descubrir que el deporte empezó mucho antes. Los monjes medievales ya jugaban a algo parecido. El jeu de paume, como se llamaba entonces, ya era muy popular entre los ricos medievales y renacentistas. No era exactamente lo mismo, cierto, pero resultaba parecido.

SuzanneLenglenLa historia del tenis está llena también de cambios y de momentos que han tenido un efecto más allá de lo que pueda parecer que se limita solo a las pistas. Ver cómo ha evolucionado el vestuario de las mujeres y su presencia en las pistas dice mucho sobre cómo ha cambiado la sociedad en los últimos tiempos. De hecho, como explica en su libro Vergés, uno de los primeros grandes ídolos del tenis fue una mujer, Suzanne Lenglen, a quien en Francia llamaban la divina. Llevaba vestidos por la rodilla, pelo a lo garçon, bebía coñac en los descansos y parecía invencible. Fue una estrella desde los años inmediatamente posteriores a la I Guerra Mundial y mediados de los años 20. Y, por cierto, si los tenistas van de blanco fue porque una mujer, Maud Watson, quien ganó Wimbledon en 1884, lo puso de moda (las pelotas son amarillas porque se ven mejor en la tele).

Desde entonces han aparecido muchísimas estrellas del tenis, que incluso quienes no conoce(mos)n el deporte saben quiénes son. El tenis forma parte de la cultura popular. A finales de los años 30 Charles Chaplin y Groucho Marx se enfrentaron en un duelo de dobles, para delicia de las cámaras cinematográficas.

Y, por supuesto, al tenis también se pueden unir referencias lingüísticas y literarias. Hemos extraído de Tenis en la Luna unas cuantas.

1. La palabra tenis es una muestra más de cómo evolucionan las palabras y cómo las tomamos prestadas de otros idiomas. Viene del francés tennez, que era lo que se gritaban los jugadores medievales y renacentistas cuando se lanzaban la pelota.

2. En el Libro de Cuentas de Enrique VII se pueden encontrar varios apuntes de pagos que el rey hizo tras el resultado de apuestas jugadas al jeu de paume.

3. Las pistas de tenis han sido escenarios para batallas entre escritores antagonistas. Los poetas Philip Sidney y Edward de Vere (este conde y uno de los muchos posibles Shakespeares de todos los rumores) se enzarzaron en una disputa en 1578 en una pista de tenis de un palacio londinense. Estuvo a punto de acabar en duelo.

4. Los primeros libros con reglas de lo que hoy entenderíamos como tenis (o su abuelo) son del siglo XVI, aunque el deporte ya aparecía antes mencionado en libros (y las reglas de hoy son del siglo XIX). Christine de Pisan ya hablaba en un manual del siglo XV de cómo no debía jugarse a la extenuaEnsación.

5. El tenis está presente en la obra de muchos grandes autores de la historia de la literatura. Como apunta Vergés, Martin Amis, Vladimir Nabokov o (y sobre todo) David Foster Wallace escribieron de tenis. ¡Hasta Shakespeare lo hizo!

6. En la literatura medieval también hay referencias al tenis. Un poema de 1400 en honor al rey inglés Enrique IV pone al juego como ejemplo (y usa ya la palabra tenis, la primera referencia escrita de su uso). En una obra de teatro inglesa navideña medieval tres pastorcillos llevan regalos a Jesús en el portal: uno le da una pelota de tenis.

Fotos Wikimedia Commons

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