Jean Rhys

En el pasado, ser escritora y ser mujer daba muchas papeletas para entrar en la lista de mujeres escandalosas. Básicamente, vivir tu vida como buenamente quisieras no era lo más inteligente si se quería llevar una vida convencional (y hacer que la gente no hablase de ti y te encasillase en la lista de mujeres escandalosas). Pero, afortunadamente, no todas las mujeres se limitaron a hacer lo que la sociedad de su tiempo les decía y es posible encontrar unos cuantos ejemplos de esas escritoras escandalosas y malditas.

Anaïs Nin. Posiblemente Anaïs Nin sea el paradigma de escritora escandalosa (¡y maldita!). Su biografía está llena de escándalos, de los que ella aprovecha para su generar su obra, lo que hace que sean aún más conocidos. Nin fue una gran diarista (incluso desde niña) y también novelista. Tuvo una vida amorosa compleja (y con amantes célebres, como Henry y June Miller) y fue una de las primeras autoras en publicar (al menos en Estados Unidos) relatos de contenido erótico.

Jean Rhys. Jean Rhys es algo más que la autora de Ancho mar de los Sargazos, la precuela de Jane Eyre que todo fan de Charlotte Brontë debería leer (y que cualquier lector literario debería incluir también en su lista de lecturas), sino también una autora de biografía con todos los mimbres para ser incluida en la lista de escritoras escandalosas.  Ella Gwendolen Rees Williams había nacido en el Caribe, hija de padres británicos. En su adolescencia viajaría a Europa, para formarse, aunque acabaría quedándose en Londres trabajando primero como corista y luego intentando ser demi-monde (una de esas chicas que eran en teoría coristas pero en realidad vivían de sus amantes ricos), aunque acabaría siendo modelo de desnudos y trabajadora en una cantina en la I Guerra Mundial. Y aunque empezó a escribir en los años 20 (y tras conocer a algunos escritores famosos del momento) no se haría famosa hasta mucho, mucho más tarde con Ancho mar de los Sargazos.

Mary Shelley.  La historia de Mary Shelley da para mucho. Era hija de dos personajes altamente polémicos de finales del siglo XVIII en Reino Unido, Mary Wollstonecraft y William Godwin. Su única hermana, Fanny, se suicidó y fue arrojada a una fosa común, una vez que la familia se desentendió de su muerte. Y ella conoció a los 16 años a Percy Shelley, el aristócrata poeta de vida desordenada con el que huyó a Europa, arrastrando a su hermanastra Claire Clarmont (para disgusto de su madrastra) con ellos. Shelley estaba casado con otra (que se suicidó), lo que añadió aún más notas de escándalo. Tuvieron varios hijos, que fueron muriendo uno tras otros, y solo el último llegó a la vida adulta, educado por su madre para ser simplemente una persona convencional. Cuando Percy Shelley murió, Mary Shelley usó su escritura para ganarse la vida.

George Sand. Es el paradigma de escritora romántica y, cuando eres el paradigma de escritora romántica, tiene seguro de vida escandalosa. Se casó muy joven con el barón Casimir Dudevant, al que acabaría dejando llevándose a sus dos hijos con ella. Empezó a vestirse de hombre, tuvo varios amantes célebres y escribió mucho, convirtiéndose en una de las grandes intelectuales de su momento.

– Aphra Behn. La primera escritora inglesa (que vivía de lo que escribía) fue además espía, allá por el siglo XVII. No sabemos mucho de su vida, aunque el ser espía ya vale para estar en esta lista, más allá de que tuvo mucho éxito como escritora, pero acabó muriendo en la pobreza. Escribió mucho, puesto que la vida en la corte era muy cara y tenía que mantenerse, y llegó hasta puestos sociales muy altos a pesar de haber nacido como hija de un barbero.

Victor Catalá. En realidad, era una mujer, Caterina Albert, que se pasó a la identidad masculina como escritora para evitar el escándalo. Caterina Albert fue una de las primeras autoras en lengua catalana y ganó en 1898 uno de los premios de los Juegos Florales de Olot, con un poema y un monólogo con un título que ya llamaba para ser polémico (La infanticida). Así que las obras siguientes las escribió siempre con su nuevo nombre masculino (y los lectores, por supuesto, asumían que esas obras tenía que escribirlas un hombre, porque eran demasiado duras para ser de un hombre… como se pensaba entonces). RNE le dedicó un podcast en el que se descubre su vida. Murió sola y soltera. La literatura no era compatible con la vida amorosa.

Eulalia de Borbón. Fue más memorialista que autora, pero lo seguro es que fue la oveja negra de la familia real española durante la Restauración (llegó a estar años sin hablar con Alfonso XIII, a quien no le gustaba lo que escribía su tía). Era una de las hijas pequeñas de Isabel II, casada en uno de esos matrimonios arreglados que eran tan habituales en la época entre la nobleza. Pero hasta ahí llega lo habitual en las princesas de la época. Fue conocida como la infanta republicana, vivió en el exilio y escribió polémicos libros de memorias.